“PAX MENEMISTA”: el nuevo libro de Ceferino Reato donde reconstruye la historia secreta de los indultos de Menem a militares y guerrilleros

El escritor y periodista Ceferino Reato se metió, ahora, con los indultos de Carlos Menem a los criminales, tanto a los militares de la última dictadura como a los líderes guerrilleros. Como lo ha hecho en otros libros, saca las mordazas de un tema que solo ha sido contado, hasta ahora, en medio de los condicionantes ideológicos de cada lado.
rafaela-biazi-470405-unsplash.jpg
10 Years Experiences

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

El periodista y escritor Ceferino Reato lanza un nuevo libro de investigación histórica en el que aborda uno de los capítulos más sensibles y debatidos de la política argentina contemporánea: los indultos a militares y dirigentes guerrilleros firmados por el entonces presidente Carlos Menem entre 1989 y 1990. La obra, titulada “Pax Menemista. Historia secreta de los indultos a militares y montoneros en el país del odio”, propone una reconstrucción minuciosa de la estrategia de reconciliación nacional que intentó clausurar décadas de violencia política.

En el libro, Reato sitúa los indultos en el contexto de una crisis económica sin precedentes y de un profundo giro político del primer gobierno menemista, que combinó reformas estructurales con gestos simbólicos orientados a cerrar heridas históricas. Entre ellos, la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas, el abrazo con el almirante Isaac Rojas y la construcción del monumento a los caídos en la Guerra de Malvinas.

Con su estilo característico, que combina precisión periodística, método histórico y narración cinematográfica, el autor documenta la compleja red de personajes, intereses, tensiones y dilemas que rodearon la decisión presidencial. El libro pone en primer plano la idea de una “guerra civil no declarada” que, según el planteo de Reato, sigue atravesando la política argentina y explica buena parte de sus conflictos persistentes.

El volumen retoma además testimonios, documentos y escenas clave de aquellos años, incluidos los anuncios oficiales de los indultos y las reacciones encontradas que despertaron en la sociedad. La frase atribuida a Menem “Estoy cansado de que sangren las heridas por todos lados”— funciona como hilo conductor de una narrativa que intenta comprender las razones y consecuencias de una política que aún hoy divide opiniones.

Ceferino Reato, nacido en Crespo, Entre Ríos, en 1961, es licenciado en Ciencia Política y uno de los referentes del periodismo de investigación en la Argentina. A lo largo de su carrera publicó libros como Operación Traviata, Disposición Final, ¡Viva la sangre!, Doce noches y Padre Mugica, todos ellos convertidos en best sellers. En 2017 fue distinguido por la Fundación Konex como uno de los cinco mejores periodistas de investigación de la última década.

Con este nuevo trabajo, Reato vuelve a interpelar el pasado reciente para iluminar debates aún abiertos sobre memoria, justicia, reconciliación y poder en la democracia argentina. El 1 de febrero sale a la venta y el 9 ya estará en las librerías de Mendoza.

Search

Unite a nuestro grupo de Telegram, donde te compartimos las noticias más importantes.

Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

LO MÁS IMPORTANTE

TWEET DEL DÍA

Tevero liberavisse
comprehensam nec.

Copyright 2023 © Data 24 - Todos los derechos reservados
Data 24.com.ar © Copyright 2025

Subscribe Now