¿Cuándo la TOS es compatible con el coronavirus?

Una forma clara de comprender si estamos frente a un caso de Covid-19.
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Ante el temor que despierta para muchos la pandemia por el coronavirus, es importante identificar los síntomas de la enfermedad para no caer en el pánico.

La labor puede suscitar dudas, porque algunas de las señales de la infección pueden coincidir con las de los resfriados, gripes y alergias. Casos que también se presentan en esta época del año. La prudencia manda extremar las precauciones ante la menor sospecha, ya que es la manera más efectiva de frenar la expansión del virus, pero vale la pena conocer los síntomas más comunes con la mayor precisión posible.

¿Cómo diferenciar una tos seca normal de los síntomas del coronavirus?

La tos, en general, puede ser seca o productiva. Lo importante es que solo la seca, típica de las infecciones virales, se cita como síntoma común del Covid-19.

Saber diferenciar este tipo de tos, y por supuesto el resto de los síntomas, no debería considerarse suficiente para hacer un diagnóstico a no ser que uno sea un profesional sanitario, pero la información puede tranquilizar a quien experimente algún episodio al respecto. También es de suma importancia mantener la calma también es necesario en el contexto de cuarentena actual.

Algunas consideraciones a tener en cuenta sobre la diferencia de ambos síntomas… La característica que más claramente se aprecia en la tos seca, la que está relacionada con el nuevo coronavirus, es que no produce expectoración. Es decir, no llega acompañada de moco.

Es irritativa y a menudo provoca dolor en la garganta o en el pecho, además de la molesta irritación, según un artículo publicado en la revista de farmacia Offarm que describe las peculiaridades de este síntoma.

Por otro lado, la tos seca puede estar causada por la infección de un virus o de una bacteria, lo que implica que tenerla tampoco es un síntoma inequívoco de infección por coronavirus, y también por agentes externos como el humo de los cigarrillos.

En cambio, la característica más clara de la tos productiva, que es típica de infecciones como la que provoca el resfriado, es que sí arroja moco. La flema suele formarse debido al aumento de las secreciones bronquiales, cuya acumulación desencadena el reflejo necesario para expulsarlo.

Sus características suelen variar en función de la causa, así como de la evolución de la enfermedad. Cuando la tos aparece de manera repentina por un resfriado o una gripe, por lo general desaparece después de tres semanas.


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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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