EL MEJOR RESTAURANTE DEL MUNDO ES DE UN ARGENTINO | Se trata de Mirazur, de Mauro Colagreco

Básicamente, una cena es más cara que lo que vale la canasta básica en Argentina
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10 Years Experiences

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El local, ubicado en Paris, fue elegido por la publicación “The World’s 50 Best Restaurants”.

El restaurante Mirazur, del cocinero argentino Mauro Colagreco, se convirtió en el mejor del mundo según el rating “The World’s 50 Best Restaurants”. Hace un tiempo ya había sorprendido quedándose con la tercera estrella Michelin, uno de los reconocimientos más importantes del mundo de la gastronomía.

Según publican varios medios de comunicación, sobre el escenario Colagreco agradeció: “Gracias equipo y amigos por estar con nosotros estos años“. Mauro se formó con el Gato Dumas y, después, se dirigió a Francia. Allí terminó sus estudios en el Lycée Hotelier de La Rochelle. Vive en ese país desde 2001.

Inside Mirazur: The World’s Best Restaurant

Discover Mirazur: just awarded the World’s Best Restaurant 2019 title, at The World’s 50 Best Restaurants 2019 in Singapore, sponsored by S.Pellegrino & Acqua Panna. Mirazur’s panoramic view overlooking the Mediterranean Sea, in an idyllic palm tree-studded cove perched upon a hillside mere steps from the Italian border, provides reason enough to drive an hour from Nice.

En el año 2018, este exclusivo restaurante tenía un menú fijo que salía 210 euros (con opción de un maridaje de vino de 90 euros extra). Es decir, entre ambas cosas el precio era 300 euros. En pesos, al valor del dólar actual, sería 14 mil pesos. Como para tener una referencia, la canasta básica según el INDEC para una familia tipo en Argentina es de 12.087. Básicamente, una cena es más cara que lo que vale la canasta básica en Argentina.

Por otro lado, existen otros dos menúes que dependen de los productos disponibles. Uno estaba 110 euros y el otro 160. Es decir, 5 mil y 7600 pesos respectivamente. Ambos sin vinos. Los vinos se suman entre 60 y 90 euros.

La historia de Mauro Colagreco, tiene un restaurante con dos estrellas Michelin en Francia

No Description

Es la primera vez que un cocinero no francés recibe el premio “cocinero del año”, de la prestigiosa guía Gault Millau. Más allá de esto, estuvo 7 años clasificado entre los 50 restaurantes del mundo.

El resto de los galardonados incluye al restaurante argentino “Don Julio”, que quedó en el lugar 34.

*Fuente: Diario Popular

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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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