Pergolini lanzó una ola de despidos en Vorterix y lo escracharon en vivo

Sin aviso a sus conductores, varios programas fueron levantados de su programación. “Me hubiera gustado que alguien me llame. Me hacen sentir una mierda”, expresó una de las despedidas.
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Mario Pergolini se encuentra en el ojo de la tormenta tras los recortes de programas de su radio Vorterix sin siquiera avisarle a sus conductores. El ex CQC se encuentra muy ocupado con sus medios de izquierda, como el favorito del progre palermitano promedio Filo.News.

En el caso de Victoria Carabajal, conductora de Todología junto a Matzorama, se enteró en vivo que era la última emisión de su programa. Esta fue notificada a través de su compañero de la decisión de la empresa, por lo que en su último programa aprovechó para expresar su enojo: “Me hubiera gustado que me llame alguien. Me hacen sentir una mierda”.

Rústico ⭐⭐⭐ on Twitter: “Tremendo lo de Vorterix y el recorte de programación. Acá Vicky Garabal contando la situación desagradable que les tocó pasar ⬇ pic.twitter.com/1ufzBzGNxG / Twitter”

Tremendo lo de Vorterix y el recorte de programación. Acá Vicky Garabal contando la situación desagradable que les tocó pasar ⬇ pic.twitter.com/1ufzBzGNxG

Asimismo, desde su cuenta de Instagram se refirió al tema a través de un posteo: “Más allá de todo, lo que me tomó por sorpresa fue la forma en la que sucedieron las cosas. Básicamente avisarle a mi compañero (y no a mi) que ese mismo día era el último programa. Sin ninguna instancia de comunicación, puesta en común o búsqueda de soluciones conjuntas”.

Por su parte, Matzorama recurrió a su cuenta de Twitter para hacer su descargo por lo sucedido. 

https://twitter.com/matzorama/status/1552268000828571648

Otro programa levantado fue “No tenemos todo el día” de Lucas Upstein, quien también trató el tema a través de Twitter: “Fue lindo mientras duró. Una lástima no poder despedirnos al aire pero igual gracias a las 4 personas que escuchaban y por el aguante“. De todos modos, se estima que la lista de programas que terminan es más extensa.

Lucas Upstein on Twitter: “Bueno, se terminó el programa en Vorterix. Fue lindo mientras duro. Una lástima no poder despedirnos al aire pero igual gracias a las 4 personas que escuchaban y por el aguante. Nos escucharemos en otras plataformas. Saludos luqui. pic.twitter.com/vEHc7P9Mxz / Twitter”

Bueno, se terminó el programa en Vorterix. Fue lindo mientras duro. Una lástima no poder despedirnos al aire pero igual gracias a las 4 personas que escuchaban y por el aguante. Nos escucharemos en otras plataformas. Saludos luqui. pic.twitter.com/vEHc7P9Mxz

Cartas de despido en vivo

El periodista Pablo Montagna hizo pública una carta, que habrían recibido los despedidos en vivo, la cual Pergolini alega que es editada, pero luego Montagna publicó otra donde el empresario señala que Vorterix se encuentra atravesando “un momento económico que se complicó demasiado”.

Además, se quejaba de que algunos medios “ponen entre dos o tres programas solamente al aire, prendiendo y apagando el streaming” y “hacen una especie de ´trampa´ con las reproducciones dando un número más elevado que el que realmente tienen”, por lo que se mencionó en las redes sociales la radio Luzu de Nicolás Occhiato. 

Carta que hizo pública Pablo Montagna.

Además, en ese texto el ex vicepresidente de Boca alegaba que se le está haciendo “imposible” cobrar la facturación, ya que, a pesar de tener “mucha pauta”, “se está atrasando en el pago casi 120 días”,  por lo que con este panorama hace varios meses que el periodista cubre el déficit comercial con aportes propios.

Mario y otros escándalos

En el pasado, Eduardo de la Puente había disparado contra Mario Pergolini, con quien compartió el éxito de “Caiga quien caiga” y fue su gran socio en el ciclo radial, durante su presencia en el podcast “Quemar un patrullero”, de Gustavo Olmedo. 

Al hablar de su relación con Pergolini, de la Puente señaló: “Era buenísimo. Teníamos veintipico de años, la merca nos pegaba fenómeno. […] Estábamos rompiendo los moldes de la radio todos los días sin darnos cuenta. Era como que todo era muy para arriba y todo muy divertido y disfrutable”.

De la Puente calificó a Pergolini como “hijo de re mil puta”.

Pero “con el tiempo, lentamente, fue aflorando lo que él siempre fue. Por eso, hablando de Mario puntualmente, aprendí la diferencia, entre lo que es un hijo de re mil puta y lo que es un empresario”.

“El hijo de re mil putas si te quiere cagar, te va a cagar. Y es personal, es que tiene algo con vos. El empresario, en tanto, es aquel que no te tiene en cuenta y no sos funcional a sus proyectos, deseos o lo que fuera”, indicó.

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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