Nuevo impuesto a Netflix y Spotify

El tributo afectará a todos los servicios de streaming extranjeros.
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Se trata del cobro de Ingresos Brutos a los servicios digitales que ofrecen empresas extranjeras (resuelto durante la gestión de María Eugenia Vidal, pero que la ex gobernadora no llegó a aplicar tras sufrir la derrota electoral en 2019).

La medida debía comenzar a regir el 1 de enero del 2020, sin embargo, ARBA había anunciado que la misma sería postergada por 4 meses por cuestiones operativas. Cuando debía entrar en vigencia, se declaro cuarentena estricta, motivo por el cual el Ejecutivo bonaerense decidió retrasar de manera indefinida, hasta ayer que finalmente anunció la fecha de inicio del cobro.

En la Ciudad de Buenos Aires había ocurrido algo parecido, sin embargo, comenzó a cobrarse a inicios de 2021. En su momento, Cristian Girard (titular de ARBA), dijo: “La Ciudad de Buenos Aires lo tenía vigente, así que decidimos hacerlo en simultáneo para que no haya desigualdad. Buscando justificar la decisión, afirmando que sólo querían dar trato igualitario a las “empresas localizadas en la Argentina, porque los clientes de esas empresas sí pagan Ingreso Brutos, pero las que prestan servicios desde el extranjero, no”, aseveraba el funcionario provincial, quien agregó: “No queremos generar un desincentivo a la producción nacional, al contrario, queremos generar incentivos para producir localmente”.

Cristian Girard, titular de ARBA

El impuesto a los servicios digitales no sólo se cobra en Capital Federal y en la Provincia de Buenos Aires, sino también en Salta, San Juan, Córdoba, Jujuy, Mendoza, Río Negro, La Pampa y Tucumán.

“En la Argentina se viene hablando de la armonización tributaria, que apunta fundamentalmente a no generar asimetrías o desigualdades en el cobro de los impuestos en relación con los agentes que los pagan”, afirmó Girard.

El nuevo tributo se verá reflejado en los resúmenes de las tarjetas de crédito de marzo. En la Argentina, a la tarifa de Netflix (como la de otros servicios de streaming extranjeros), se le aplica los siguientes impuestos: Impuesto al valor agregado (IVA) del 21%; Impuesto PAIS, del 8%; e Impuesto por Resolución 4815/2020 (adelanto de impuesto a las Ganancias) del 35%. Algunos bancos, agregan los impuestos al importe neto de la membresía (aparece como un cargo separado en el resumen de la cuenta o la tarjeta).

Netflix elevó el precio de sus planes a comienzos de febrero, afirmando: “Entendemos que la gente tiene más opciones de entretenimiento que nunca y por eso nos comprometemos a continuar mejorando la experiencia de nuestros miembros. Cambiamos nuestros precios, que se mantuvieron durante el último año, para que podamos seguir ofreciendo más variedad de series y películas y nuevas películas todas las semanas. Como siempre, ofrecemos distintas opciones de planes, que van desde $279 por mes, para que la gente pueda elegir el precio que mejor se adapta a su presupuesto”.

Con el nuevo impuesto de Ingresos Brutos, el servicio de básico de Netflix comenzará a tener un costo adicional de $5,58, el plan standard $9,18 y el premium de $13,38. Mientras que en el caso de Spotify, el plan individual tendrá un valor adicional de $2,78 y el plan dúo $3,58.

Dicha medida afectará a otros servicios de streaming, tales como Itunes, Google Play, YouTube, Tinder, y los servicios de publicidad de redes sociales como Facebook y Twitter.


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Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.

Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

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