INDEC: La inflación superó y APLASTÓ los salarios en el mes de agosto

En el año los sueldos caen por más de 5 puntos y la brecha entre ambos indicadores se amplió en relación a los otros meses.
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Todas parecen ser malas noticias y es que ahora, el INDEC informó que la inflación de agosto superó por 5 puntos porcentuales al índice de salarios. Esto quiere decir, que los sueldos perdieron una vez más contra el aumento de precios. De acuerdo al INDEC, la suba fue del 6,5% mientras que el índice de precios al consumidor marcó un 7%.

Los trabajadores privados tuvieron el aumento de ingresos más alto del mes con un 8,1%, del 4,2% en los de los empleados públicos y del 5,4 % en los ingresos de los empleados no registrados.

La inflación de agosto superó por 5 puntos el índice de salarios

De esta manera, en los primeros ocho meses del año, el índice de salario acumuló un alza de 51% promedio, contra una inflación del 56,4% producto de una suba del 55% en los sueldos de los trabajadores privados, del 51,3% en los de los empleados públicos, y de los 38,8 % en los trabajadores no registrados, informó el organismo.

Comparando agosto de este año con el del año pasado, el Índice acumuló un alza del 74,2 % en promedio, frente a una suba de precios del 78,5% producto de un incremento del 76,5 % en los sueldos de los trabajadores privados, 76,4 % en los de los empleados públicos, y 63,4 % en los trabajadores informales.

En julio, la diferencia entre salarios e inflación fue del 1,9%, por lo que la brecha entre ambos indicadores ahora se amplió a 5%.

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Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.

Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

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