De las últimas decisiones tomadas por el gobierno nacional, hay dos que parecieran diferenciarse del resto por el nivel de desconexión con la realidad que invade al país, envuelto en una grave crisis económica de la que pareciera no haber una salida en el corto o mediano plazo.

Primero, un equipo de trabajo del presidente de la Nación, Alberto Fernández, dedicó horas de su tiempo a la creación de una cuenta de Instagram para un perro. Por llamativo que resulte, los costosos empleados de la Casa Rosada ocuparon su jornada en las redes sociales de Blue, el nuevo hijo de Dylan, el perro del primer mandatario.

Horas después, se supo que el ministro del Interior de la Nación y dirigente de La Cámpora, Wado de Pedro, decidió gastar un monto cercano al millón de pesos en retapizar los sillones de sus dependencias. Recientemente aislado por ser contacto estrecho de una persona con coronavirus, De Pedro no tuvo reparos en utilizar la caja pública para ambientar la oficina a su gusto.

El proceso de compra para tal fin es el 81-0006-CDI21, para el “servicio de retapizado de sillones y almohadones de distintas dependencias del ministerio del Interior”. Para ello, el ministro De Pedro instruyó a la dirección general del Servicio Administrativo Financiero un total de 18 servicios de tapicería para sus sillones.

Al mejor estilo “década del 90’”, el ministro pareciera formar parte de una estructura política destinada a convocar a las masas a través de sentidos discursos apuntados a los pobres y los desposeídos, mientras el dinero público que bien podría ser destinado a satisfacer el hambre de tantos, termina en lujos, comodidades innecesarias e, incluso a veces, en sus bolsillos.

*Fuente: RealPolitik