*Por: Valery Romanov

El gobierno nos pide quedarnos en casa, que aprovechemos el tiempo libre para leer, hacer yoga, cocinar y más. Quizá, ya es momento para que el oficialismo se haga cargo de la situación del país y los estragos que la eterna cuarentena está provocando en la Argentina. Ya no hay argumentos científicos ni matemáticos que obliguen a prolongar el aislamiento. De hecho, los argumentos económicos y legales nos obligan a levantarla.

El prolongado letargo que genera el aislamiento por el COVID-19 y la insistencia del Gobierno por paralizar el país está preparando los cimientos para que la Argentina sufra una crisis económica aún peor que la de 2001.

Hace unas horas la Unión de Trabajadores del Turismo, Hotelería y Gastronómicos de la Republica Argentina (UTHGRA) marcharon en Plaza de Mayo.

Durante la marcha, Data24 entrevistó a algunas de las personas pertenecientes al gremio…

Las opiniones y pedidos de ayuda coincidían: “nunca vivimos una crisis igual”, “en 2001 estuvimos mejor que hoy”, “con o sin pandemia queremos y necesitamos trabajar”, “respetamos la cuarentena y el distanciamiento social pero necesitamos trabajar”, “no nacimos para pedir; sólo queremos trabajar” son algunas de las frases escuchadas durante el reportaje.

La continua prolongación de la cuarentena, ruinosa para millones de argentinos, puede acabar en una rebelión social. ¿Cuánto tiempo más puede soportar el país con sus actividades sociales y económicas paralizadas? Miles de pequeñas pymes, trabajadores autónomos, comercios familiares y microempresas han tenido que cerrar definitivamente.

Personas que hasta hace unos meses podían ahorrar, hoy deben ir a comederos por un plato de comida. Un país de 2.780.400 km2 y 45,3 millones de habitantes no puede continuar como una sala de terapia intensiva.

Es preocupante que el Ministerio de Trabajo dicte resoluciones que convalidan suspensiones y reducciones salariales, como lo es la Resolución APN-MT 397/20, mientras se mantienen frenados miles de trámites y expedientes.

A los meses malos para la actividad, como lo son enero y febrero UTHGRA se les suma la cuarentena que ya se ha extendido por más de 120 días, sin ayuda del Estado y cobrando entre el 50% y 75% de su sueldo con boletas de servicios que siguen llegando y acumulándose. Este es el caso de varios hoteles y restoranes que ya no pudieron continuar luchando y debieron cerrar sus puertas luego de más de 15 años en el mercado, y parece ser el destino de muchos más.

Es evidente que el oficialismo se ha enamorado de la cuarentena y con sus decisiones no hacen otra cosa que alimentar la grieta. Desde el Estado dicen que quieren cuidarnos, pero ¿es posible cuidarnos si no nos dejan trabajar, malgastan nuestro dinero y optan por un aislamiento necio que parece una prisión?

La Argentina y sus ciudadanos se encuentran en un momento en el que deben saber que hacer. No podemos continuar siendo presos de una cuarentena eterna sin un plan post pandemia. Si el aislamiento vuelve a extenderse, ¿quién producirá alimentos? ¿de que vivirá la gente? Luego de tantas semanas de marchas, quejas, exigencias y pedidos de ayuda, alguien con sentido común pensaría que las autoridades de la Casa Rosada comenzarían a trabajar, a tomar las medidas correctas para revertir la crisis económica, pero una vez más el oficialismo demostró que se cree por encima de las leyes.

Actualmente se habla mucho de grieta: grieta política, grieta partidaria, grieta economica pero hay una mayor a todas y es la grieta de la indiferencia, que consciente o inconscientemente es la forma en la que el oficialismo trata a UTHGRA. Hoy los miembros de UTHGRA, al igual que millones de argentinos, se encuentran ante un dilema, «¿abrir o endeudarse?» Nadie quiere enfermarse, pero si esto continua así, «¿de qué viviremos?«.


Por Rafael

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *