Tras el derrumbe de un puente, el gobernador le apuntó a Macri por la falta de financiamiento. Pero los técnicos señalan que Alperovich tampoco hizo obras estructurales y la provincia no tiene un plan.

Esta semana San Miguel de Tucumán volvió a inundarse a causa de una fuerte lluvia que también socavó un puente provisorio de ripio sobre el río Muerto, lo que dejó aislados a vecinos de El Corte y otros barrios de la zona.

La inundación de la capital provincial no es un fenómeno nuevo y expone la falta de obras estructurales en una provincia en la que hace décadas se suceden gobiernos peronistas. La continuidad política sin embargo no se tradujo en una planificación de la obra pública.

Sólo entre el denunciado senador José Alperovich y su sucesor Juan Manzur llevan gobernando la provincia de manera ininterrumpida durante más de 16 años, el primero durante tres mandatos y el segundo iniciando ahora su segundo término. Una cifra que escala a las dos décadas si se suma a Julio Miranda que inauguró en 1999 la hegemonía peronista en la provincia más importante del norte argentino.

Ante el desastre que provocó la inundación de esta semana, desde el gobierno de Manzur se limitaron a afirmar que «no se puede hacer nada para evitar que lluevan 110 milímetros en 25 minutos» y agregaron que las obras para mitigar el impacto de estas lluvias estivales «están planificadas, pero Macri en cuatro años jamás giró los fondos» para avanzar con los trabajos. Sin embargo, el problema de la falta de obras en Tucumán viene desde antes que Cambiemos accediera a la Presidencia.

«A Tucumán le faltan inversiones en infraestructura», coincidieron desde el oficialismo y la oposición. El punto es que mientras no haya un plan de largo plazo las inundaciones seguirán golpeando a los tucumanos. Los registros de lluvias muestran que año a año los fenómenos meteorológicos se vuelven más drásticos, señalaron técnicos consultados por este medio.

Este pronóstico confirma que la excusa de la «excepcionalidad» de las lluvias a la que suelen apelar los políticos es sólo eso, una excusa. En la Ciudad de Buenos Aires que se inundó por años antes que Macri accediera a la Jefatura de Gobierno y terminara la megaobra de ampliación del entubamiento del arroyo Maldonado que corre bajo la avenida Juan B. Justo, se repetían las mismas frases sobre la caída «histórica» de lluvia, para justificar las inundaciones. Concluida la obra la ciudad dejó de inundarse. «En la Capital tuvieron los fondos que nosotros no tenemos», explican en Tucumán.

Desde la oposición, recordaron que con la gestión de Alperovich fondos no faltaron, pero que las obras estructurales de aliviamiento y el plan hídrico de la provincia tampoco tuvieron prioridad, con excepción de una obra en el canal sur de la capital tucumana. En el año 2006, la intendencia de la capital provincial presentó un plan estratégico pensado para el Bicentenario, pero no estaba coordinado con uno provincial. «No hubo inversiones reales en cuatro años y falta mantenimiento del plan pre lluvia de limpieza y canales. Es responsabilidad del gobernador que se hagan, no son obras nacionales».

«Con estas lluvias se cayó un puente viejo de hierro de sobre el río Chico y un badén sobre el río Muerto que era la forma de llegar a una zona de countries, que no es el único acceso desde la ciudad, pero el otro les implica a mucha gente hacer 50 kilómetros de más para llegar a sus casas. La falta de planificación es clara porque octubre no es fecha para empezar a construir un puente, justo en coincidencia con el comienzo de las lluvias. Acá tenemos seis meses de clima seco para hacer esas obras», expresó Hugo Roger Paz (especialista en hidráulica y director de la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Tucumán) en una entrevista cedida a La Política Online.

«Es cierto que la gestión de Manzur no tuvo fondos importantes para obras, pero también es cierto que no hay un plan integral hídrico. El año pasado por ejemplo hubo una inundación espantosa en La Madrid y el gobierno pidió algo así como $800 millones para paliar la situación de la zona, pero nadie te va a dar ese dinero si no hay un proyecto de obras previo con los costos bien cuantificados y supongo que menos si es en el comienzo de un año electoral donde a lo mejor $200 millones se terminan destinando a otros fines», explicó Paz.

El especialista reveló que «Catamarca, Salta, Santiago del Estero también se ven afectadas por estas lluvias y no tienen estas inundaciones que vemos en Tucumán todos los años, porque tienen un plan hídrico».

Consultado acerca de los avances durante el gobierno del denunciado senador José Alperovich, el ingeniero recordó que: «En aquella época que se puede decir «de vacas gordas», la obra pública que se hizo no fue orientada a las cuestiones estructurales. Más bien se fue muchísimo dinero aplicado a una obra clientelar, con esto quiero decir que se hizo mucho cordón-cuneta más que nada con cooperativas de trabajo y, en mi opinión personal, de calidad mediocre, o en viviendas con el Fonavi, pero no en desagües».

«La provincia lleva años sin una planificación de largo plazo que se materialice en obras: el sistema de desagüe de la ciudad es obsoleto, pero la caída de un puente es casi anecdótica frente a las inundaciones que viven en el interior de la provincia», destacó.

*Fuente: La Política Online

Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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