Según nuestras fuentes, a partir de los movimientos de la Policía Bonaerense, el Comandante General de Gendarmería, Néstor Emilio Alegre, quien sigue aliado a la gestión anterior, y con vínculos estrechos con retirados de pensamientos nacionalistas, se estaría dedicando a agitar las aguas hacia adentro, filtrar información sensible y, a operar políticamente. Quien lo secunda sería el Comandante General Gimenez y Palacios.

Nos han deslizado, que estos Oficiales de alto rango, pertenecen a ese resabio del discurso duro de otros tiempos, que en este contexto internacional, se empieza a visibilizar. Es esa mirada, la que sospecha del relato del Frente de Todos y desconfía de su rumbo político y económico.

En este contexto de pandemia, los mandos medios y bajos de Gendarmería habrían empezado a manifestar su descontento, por la desproporción entre su aporte al trabajo y la contraprestación, que tiene principal eje en el sueldo e IOSFA.

Toda esa masa crítica, encontró acogida en estos Oficiales de alto rango, quienes, lejos de apaciguar las aguas, contienen y motivan las manifestaciones de un discurso gremial y políticamente conservador.