Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que los impuestos explican el 44.8% del precio que paga el consumidor por un kilo de durazno fresco, mientras que el productor primario solo es responsable del 12.8%.

El documento señala que Argentina es uno de los tres principales productores de durazno en el Hemisferio Sur (más de 100 mil toneladas anuales): un 60% se destina a la industria, más del 30% al consumo interno en fresco y 1% se exporta.

El relevamiento de CAME desagrega la participación de cada eslabón de la cadena, de acuerdo a un precio de 210 pesos por kilo que se pagó por la fruta, en marzo, en la ciudad de Buenos Aires. De allí se desprenden alarmantes datos.

  • $27 (12,8%) corresponden al productor.
  • $33,4 (15,8%) corresponden al galpón de empaque y la cámara de frío.
  • $23 (10,9%) corresponden al vendedor mayorista.
  • $33,1 (15,7%) corresponden al vendedor minorista.
  • $94,3 (44,8%) corresponden a la presión tributaria del Estado.

Del porcentaje total de presión tributaria, un 75,1% son impuestos nacionales y un 24,9% provinciales o tasas municipales.

“La pelusa que causa verdadero malestar son los impuestos y no solo en el durazno, sino en todos los agroalimentos. En detrimento de la rentabilidad, la carga fiscal en Argentina sigue en aumento y nos obliga a cancelar o, en el mejor de los casos, a postergar cualquier tipo de inversión”, afirmó Eduardo Rodríguez, presidente del sector de Economías Regionales de CAME.