Ante la inminente producción del nuevo billete de $5000 aparecieron las primeras imágenes de cómo sería el papel y las figuras elegidas para colocar en el frente desataron la polémica en redes sociales, que repudiaron a los personajes seleccionados.

Los nombres de las figuras elegidas empezaron a resonar en las redes que volvieron a la palabra “Nazi” una tendencia a nivel nacional por las quejas de usuarios sobre la decisión de ubicar al neurólogo Ramón Carrillo al frente del billete junto a la médica argentina Cecilia Grierson.

Carrillo fue designado en 1946 por Juan Domingo Perón y se convirtió en el primer ministro de Salud en Argentina. El neurólogo y neurocirujano llevó adelante un «plan sanitario» destinado a «erradicar» la homosexualidad en Argentina y a una “pureza” racial.

“El doctor Carrillo, llevó adelante un plan sanitario nacional alimentado por el propósito de dar vida a una generación de ‘perfectos’ adeptos al régimen”, escribió en su cuenta el autor Gabriel Levinas.

El neurocirujano santiagueño se graduó con medalla de oro en la Universidad Buenos Aires, trabajó en los laboratorios que desarrollaron anfetaminas para el ejército nazi

Quién fue Ramón Carrillo

*Por Federico Piccionari Aimar – La Voz

En algunas de sus publicaciones, Carrillo ya mostraba inclinaciones hacia la eugenesia, una disciplina a mitad de camino entre la biología y la política que promueve el mejoramiento de razas impulsando la reproducción de los «más aptos» y restringiendo la de los «menos aptos». Carrillo apuntaba la la creación de un «tipo argentino ideal».

En 1930 gana una beca de la Universidad de Buenos Aires y se marcha a Europa. Desembarca en Hamburgo, puerto del Elba de la convulsionada República de Weimar. En total, viaja 3 años por el Viejo Continente, estudiando, investigando y aprendiendo neurociencias en Amsterdam, Berlín y París.

En una carta dirigida a Perón del 31 de julio de 1954, Carrillo escribe:

(…) «yo estuve en Holanda y Alemania, los cinco años anteriores a la última guerra y me di cuenta, antes de volver a Argentina, que se estaba preparando la guerra de los ‘laboratorios’ donde yo trabajaba sobre fatiga y sobre drogas contra la fatiga, que luego utilizaron las fuerzas blindadas para hacer marchas de cinco y seis días sin dar descanso a la tropa» (…)

Durante la Segunda Guerra Mundial, Carrillo se manifiesta abiertamente neutral. Algunas fuentes afirman que admiraba a Hitler: el médico habría presenciado por casualidad un acto del führer cuando estaba en Alemania y quedó impresionado con la oratoria de uno de los máximos responsables del desastre europeo.

Su gestión a cargo de la cartera de salud dura 8 años. Desarrolla una arquitectura del sistema sanitario y una «medicina social». Esta última, según palabras de Carrillo:

(…) «es abarcadora y superior (…) y eminentemente preventiva, cumpliendo así con uno de los más claros objetivos del gobierno nacional de la época: mejorar la raza y producir una población sana y fuerte para la Nación». (…)

Por esta época, llega como refugiado a la Argentina Carl Peter Værnet, un mayor de las SS danés que trabajó en el campo de concentración de Buchenwald, en línea directa con Himmler. Værnet dedicó su vida a experimentar con hormonas intentando «curar» la homosexualidad, con tratamientos que incluían castraciones y altas dosis de testosterona. Al menos 13 personas murieron en las semanas sucesivas con estos tratamientos en Buchenwald. En Argentina no se oculta, y comienza a trabajar en el Ministerio de Salud e investigando con pacientes. Se cree que 4 mil personas pasaron por su consultorio en Buenos Aires. Murió en 1965, sin ser juzgado.

Las inclinaciones eugenésicas también se reflejan en Carrillo en declaraciones como las siguientes:

(…) «no puede decirse que lo tendencia a la prostitución sea hereditaria, pero es evidente que ciertas enfermedades o anormalidades que se presentan con frecuencia entre las prostitutas son hereditarias, como la deficiencia mental y las psicopatías. Sin duda alguna, estos hechos hereditarios juegan un gran rol entre las causas de la prostitución» (…)


Por Rafael

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