Durante la corta presidencia de Raúl Lastiri, en 1973, se llevó a cabo el préstamo al gobierno de Fidel Castro. El ministro de Economía José Ber Gelbard, fue el que aconsejó otorgarle al régimen castrista un crédito de US$600 millones. Con este dinero, Cuba ordenó la compra de tractores, maquinaria agrícola, camiones y vehículos Fiat 125, Renault 12, Ford Falcon, Ami 8 y Peugeot 404.

Tras la vuelta de la democracia, el presidente Alfonsín llevó adelante arduas negociaciones diplomáticas. En las mismas, Cuba pagó US$102 millones en 1988 y otros US$98,6 millones al año siguiente. Los acuerdos se retomaron en el transcurso de la presidencia de Menem, donde Argentina le propuso formalizar la deuda recibiendo bonos soberanos externos de deuda pública cubana, para poder luego venderlos en el mercado internacional y recuperar parte del dinero; algo así como los fondos buitres, pero con la diferencia que Argentina intentaría vender esos bonos públicos en Wall Street. El problema al caso anterior, fue que los inversores internacionales no se arriesgan a comprar bonos de un país cómo Cuba, el cual incumplió todos los plazos de pagos en su deuda externa y que decretó su default tras la caída de la URSS. Otra propuesta a mediados de los 90 fue realizada por el canciller Guido Di Tella, este propuso reemplazar esa deuda por inversiones locales en obras públicas y turismo. Lamentablemente Menem no pudo resolver esta problemática, y el asunto siguió varios años más sin solución.

Las condiciones de la deuda cambiaron rotundamente durante la presidencia del presidente Néstor Kirchner, en 2003. El canciller Rafael Bielsa, siguiendo una clara postura ideológica y de amistad con el gobierno de Cuba, propuso al régimen castrista eliminar el 75% de la deuda. El otro 25% se pagaría con intereses futuros en efectivo, medicina gratuita durante cinco años a argentinos de bajos ingresos en hospitales cubanos, envío a la Argentina de medicamentos y capacitación en Cuba en biotecnología para científicos argentinos. De todas estas medidas totalmente absurdas, la única que beneficiaba a nuestro país era un tratamiento arancelario preferencial, para introducir a Cuba 1.300 productos argentinos con ventajas arancelarias; en otras palabras, podríamos exportar ciertos bienes pagando menos aranceles al gobierno cubano. Pero tal acuerdo nunca llegó a firmarse, posponiendo nuevamente el arreglo de la deuda.

Hay muchas posturas sobre a cuánto escala el monto total de la deuda cubana con el país, no obstante, sobre todas ellas, hay una que es rimbombante. Según el economista, Ramón Frediani: “Si le agregamos sólo los intereses compensatorios devengados a la tasa originalmente pactada del 6% anual durante estos 46 años, a interés simple y no compuesto (sin anatocismo) la deuda del capital e intereses asciende hoy a US$ 4.805 millones y sin tomar en cuenta los intereses moratorios y punitorios que correspondería aplicar, lo que duplicaría fácilmente ese monto, superando así los US$ 6.800 millones que cobró el Estado por el último blanqueo tributario del 2016”. El préstamo otorgado a Cuba durante el gobierno peronista en 1973, fue el crédito más grande que brindó la Argentina a país alguno y a día de hoy no se pagó.

El actual canciller, Felipe Solá, formó parte del gobierno que gestionó el préstamo a Cuba en los 70, debido a su labor como secretario privado del vicecanciller Jorge Vázquez. El mismo, es uno de los principales actores que lleva adelante la negociación entre Argentina y Cuba para adquirir las vacunas Soberana 02 y Abdala, y de esta manera cancelar la deuda que tiene el régimen castrista con Argentina.

Por si fuera poco, hace varios años, Cuba por medio de una diplomacia prácticamente secreta, ofreció varias de sus áreas petroleras en su mar continental. Tal es el caso de la empresa noruega Statoil-Hydro, esta es una de las empresas extranjeras que operan en la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México. De igual manera se destaca la petrolera de Brasil, Petrobras, la cual desde hace años lleva adelante la búsqueda de petróleo crudo en la isla caribeña. Estos dos últimos países supieron negociar la deuda que tenía Cuba con ellos, para poder acceder a reservas de petróleo en la isla del caribe.

Otro caso similar se da en el 2016, con la República Checa, en donde el gobierno cubano ofreció pagar su deuda con este país por medio de medicamentos y ron. El dinero que debe el régimen castrista a la República Checa es de unos 270 millones de dólares. El diario checo Dnes informó que el país importó 892 toneladas de ron cubano en 2015, por un valor de 53 millones de korunas. Tomando en consideración estas afirmaciones, si la deuda fuera pagada totalmente en ron cubano, los checos tendrían suficiente ron durante 130 años.

No obstante, ¿Por qué el Gobierno de Argentina no hizo una propuesta de cobrar la deuda recibiendo a cambio áreas petroleras en la isla o sus alrededores? ¿Por qué, a diferencia de Noruega o Brasil, Argentina no se preocupa en recuperar esos millones de dólares? A modo de cierre, no debemos de olvidarnos que el dinero ofrecido en 1973 al gobierno cubano salió del bolsillo de millones de argentinos, por lo tanto, es nuestro deber cómo ciudadanos instar a que ese dinero vuelva a nosotros, porque a diferencia de Suiza o Noruega, la Argentina tiene un 30% de la población en el umbral de la pobreza.


Lautaro Furundarena