La pandemia por el coronavirus perjudicó a la gran mayoría de los sectores y los jardines maternales privados no escapan de la dura situación que golpea a los rubros producto del aislamiento establecido para evitar los contagios del Covid 19.

En Paraná y Paraná Campaña la realidad es parecida y estas instituciones privadas que están cerradas desde hace más de 100 días, están buscando cómo mantenerse hasta que sean habilitadas, teniendo en cuenta que todavía no se sabe cuándo se les podría autorizar el regreso.

Sobre cómo están viviendo esta situación, Andrea Foti, directora del Jardín Maternal Simba de Paraná, y Valeria Gillig, directora del Jardín Maternal Luna Lunera de Viale, hablaron con el programa Entrevistas de Elonce TV. La primera de ellas confirmó que en la capital entrerriana, dos establecimientos se vieron obligados a cerrar sus puertas. Además coincidieron en que es muy bajo el nivel de padres que siguen pagando la cuota.

«Estamos muy complicadas, necesitamos trabajar. Nuestro primer deseo es volver a estar con nuestros chiquitos, además las familias nos están necesitando. Nos hicieron llegar que necesitan que estemos frente a las salitas y darles un apoyo ya que están trabajando y no tienen con quien dejar a los niños», afirmó Foti.

Los jardines maternales presentaron a las autoridades de la Municipalidad el protocolo con todas las medidas de prevención para poder reabrir. «Vamos a cumplir con todo al pie de la letra porque queremos trabajar y que las familias y los niños estén bien». Pero hasta el momento no han tenido respuesta favorable al pedido de habilitación.

Por otra parte, Foti contó que están vendiendo pizas y empanadas para poder juntar fondos y hacer frente a los gastos que no se frenaron a pesar de la pandemia. «Las familias nos están ayudando en lo que pueden y no tenemos otra ayuda, ya que las ATP sólo llegaron a siete jardines. En Paraná somos 32, de los cuales dos ya cerraron sus puertas. Los demás están sin ingresos, por eso nosotros recurrimos a la venta de empanadas, pastelitos, y diferentes cosas dulces y saladas con las cuales vamos solventándonos para pagar los gastos fijos que son muchos».

Los establecimientos que cerraron son Jardín Maternal «Dumbo» y Jardín «Cachabacha».

En lo que respecta las localidades de Paraná Campaña, los jardines «aun subsistimos. En Cerrito hay un jardín, en María Grande dos, en Viale y Seguí hay uno y en Crespo tres. Hasta ahora todos seguimos en pie», dijo Gillig.

Y señaló que las salas de los jardines «también siguen vacías y las seños seguimos mandando material audiovisual a las familias, pero los padres no están necesitando esto, sino que necesitan que volvamos a cumplir con nuestra función que es cuidar a los chicos y darles un lugar seguro en un ambiente educativo».

En tal sentido, expresó que la situación no sólo se torna complicada para los jardines sino también para las familias que deben seguir con sus trabajos y necesitan dejar a sus hijos al cuidado de terceros. «No es lo mismo pagar la cuota de un jardín que a una niñera, la cual te cobra 3 o 4 cuatro veces el valor de la cuota del jardín. Además desde el punto de vista sanitario, ofrecemos un lugar seguro», remarcó y agregó que para las maestras jardineras, «esto de lavarnos las manos a cada rato, de estar con los sanitizantes todo el tiempo no es algo nuevo. Estamos acostumbradas a vivir con mocos, con cuestiones de los chicos y siempre tratamos de llevar al máximo este tipo de prevenciones para que no se contagien entre ellos».


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Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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