Desde diciembre de 2019, los Tribunales y la Fiscalía de Paraná parecen responder a los intereses del polémico Intendente Adán Bahl. Desde que este personaje tomo relevancia dentro del poder político entrerriano se empezó a ver como las Instituciones del Poder Judicial de la Provincia de Entre Ríos, han ido mutando desde unos simples apéndices de la intendencia de Paraná, hacia organismos cada vez más dependientes al dominio de Bahl.

Desde que la mafia judicial (encabezado por Rosario Romero y Adán Bahl) cooptaron a los Tribunales entrerrianos y a la Fiscalía de Paraná, los ciudadanos ya no obtienen justicia. En un país medianamente normal (y sin mafia judicial), las decisiones que los jueces y fiscales toman están basadas en leyes, procedimientos y a los hechos que están conociendo, sin importar si el presunto responsable es una persona poderosa o amiga del poder. Pero esto no ocurre en la provincia del Litoral. Lamentablemente en Entre Ríos la Justicia no es igual para todos sus ciudadanos.

Lo que ocurre, es que se produce una transgresión de la democracia y el poder Judicial (que es tan fuerte y decisivo para la vida de los entrerrianos). Desde diciembre de 2019 el poder judicial en Entre Ríos está secuestrado por Bahl y Rosario Romero. Y quienes son opositores (o no responden a los intereses del intendente y a los caprichos de la Ministra de Justicia) sufren las consecuencias. Los entrerrianos no se merecen una Justicia cooptada por la corrupción. En Entre Ríos, actualmente, la Justicia no existe. Y sin Justicia no hay democracia.

– Especial para Data24.com.ar –