La investigación se reactivó tras las pistas que adjudicó el financista como arrepentido Ernesto Clarens. En este contexto, fue citado a declarar junto a otros ex funcionarios empresarios Roberto Baratta, ex mano derecha de Julio De Vido en el ministerio de planificación.

El término “residual” hace referencia a que gran parte de la investigación ya fue elevado a juicio oral en donde la actual vicepresidente es la principal acusada de ser líder de una organización ilícita entre empresarios que recauda van dinero haciendo negocios con el estado argentino y Baratta era justamente el “cobrador” en dichos negocios, mientras que su chofer Oscar Centeno fue quien decidió mostrar los cuadernos donde escribía todo lo que vivía en cada recorrido.

En el 2018, Centeno se convirtió en “arrepentido” dejando activa una escandalosa causa donde decantaría en detenciones de empresarios y ex funcionaron, quienes para evitar el encierro pretendían ser “imputados-colaboradores” y dejaría en el ojo del huracán a Cristina Fernández de Kirchner como la principal Acusada.

Durante el 2020, la Cámara Federal de Casación Penal validó la declaración de los “arrepentidos” en la causa de los Cuadernos, que había sido muy cuestionada por la defensa de los involucrados, quienes se sorprendieron con la noticia ya que estimaban que luego de que la causa fuera enviada a juicio oral, no iban a volver a citarlos.

El juez federal Ercolini ordenó ahora la indagatoria de Baratta, de su asistente Nelson Lazarte, y del ex funcionario de Planificación, Hernán Gómez. Por otra parte, el juez convocó a las indagatorias en el marco de prueba que fue llegando a la causa durante este tiempo. Esas citaciones, señalaron, no tienen vinculación con la otra prueba que llegó a la causa: el contenido que se filtró en las últimas semanas de diálogos que aparecieron en los celulares de Baratta.

Son pruebas que aluden a la declaración como arrepentido que prestó el financista Clarens, quien también está procesado por lavado de dinero vinculadas a la obra pública. Pará que lo aceptaran como arrepentido, después de idas y vueltas al juzgado de Bonadio, Clarens aportó listas con los la cantidad de dinero que pagaron los empresarios de obra pública en coimas y que luego le entregaba a emisarios del kirchnerismo. Dio los nombres de todos y cada uno de los “valijeros” que en representación de las empresas llevaban las coimas hasta su financiera.