MÉDICA ULTRA K FUERA DE SÍ: Compara a los liberales con la dictadura y los acusa de asesinos

Se trata de la reconocida pediatra pampeana, Liliana Telerman. Señaló que quienes reclaman por sus libertades individuales son "traidores y colaboracionistas".
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En épocas pandémicas preocupa no solo el virus, sino también el aumento de casos de fascismo explícito, crudo y sin censura. En esta línea, La Pampa vuelve a ser protagonista.

La reconocida pediatra de General Pico, Liliana Telerman, publicó una carta polémica que fue vendida como épica por los diferentes pasquines digitales de la provincia.

En el documento, la Doctora compara a quienes ella misma denomina libertarios con la dictadura militar del 76′. Además señala que, quienes reclaman por sus libertades individuales son “traidores y colaboracionistas”.

El episodio que desencadenó la ira de Telerman fue la movilización, que tuvo lugar en citada ciudad, de Padres Organizados. Asociación que reclamaba la vuelta a clases presenciales en la provincia. Puntualmente, el enojo de la fascista se origina porque en esa marcha se encontraba el exministro de Economía, Eduardo Fraire, quien ejerció su mandato durante una parte de la dictadura militar… como sí hubiese sido el único que marchó.

En este sentido, la delirante Doctora afirmó que esas personas “siguen como corderos al matadero a los “libertarios” que, por cierto, se cuidan muy bien a sí mismos yendo a “las marchas de la muerte” en camionetas 4×4, `libertarios´ que son hoy tan aliados del virus como en el 76 lo fueron de la Dictadura, época en la que lejos estaban de pedir libertad y festejaban el terror y la muerte”.

“Esos mismos personajes piden Abrir las Escuelas porque ahora ya no les alcanza con que mueran los viejos, y mientras sufrimos el pico de contagios y muertes de la segunda ola de esta Pandemia, llegan incluso a hacer marchas el día en que hubo récord de contagios en la provincia”, dijo.

LEE LA CARTA COMPLETA ACÁ:

Soy médica pediatra desde el año 1970, y humildemente creo que mis 51 años de tratar y curar numerosas y graves enfermedades en niños y niñas, me autorizan a escribir estas palabras, que van dirigidas a todas aquellas personas que han decidido convertirse en aliados incondicionales del Coronavirus.

A ellos les digo que no pongan en riesgo la vida de los niños, de los equipos docentes, del personal de seguridad, de la sociedad toda y del personal de salud que desde hace más de un año viene dejando todo, en nombre de la “falsa libertad”.

Me costó mucho sentarme a escribir estas palabras, porque en mis ya largos 75 años, he visto muchas grandezas y muchas miserias, y las grandezas y miserias que se notan en estos días sólo se pueden ver en las dictaduras y las guerras.

Bueno, esto es una guerra contra un virus, y como tal, tiene héroes, conocidos y anónimos. Pero también tiene traidores y colaboracionistas que vomitan palabras y más palabras, mentiras y más mentiras, que cuelgan bolsas mortuorias, que realizan o acompañan campañas malintencionadas de aquéllos a los que nada les importa salvo sus propios intereses, de los grandes medios que pervierten, tergiversan y mienten sin ningún reparo. De los que hoy dicen una cosa (la vacuna es veneno) y mañana otra (hay poco “veneno”), sin ruborizarse o perdiendo la memoria.

No es para sorprenderse, los colaboracionistas (hoy, los aliados del virus) son así.

Convierten la política sanitaria en pérfida política de sus sucios intereses, incurren a diario en la estupidez, porfía, decir y publicar estupideces siempre con información falsa, y sin ningún sustento científico.

La Pandemia no es cuestión de política partidaria, es cuestión de que cada uno trabaje por la Humanidad, y dentro de esta, por los individuos.

Estamos en guerra contra un enemigo aun poco conocido, pero absolutamente letal, y solo un malintencionado o un idiota como Bolsonaro (que reúne ambas características) puede decir que el Covid 19 es una “gripecita”.

La Humanidad ha conocido numerosas pandemias que casi la llevaron a la extinción: la Peste Negra que llevó a la muerte a un tercio de la población del mundo, la Viruela, el Sarampión con el que los conquistadores europeos pretendieron exterminar a los pueblos originarios, etc.

Con el conocimiento científico acumulado, podemos enfrentar a este virus y ganarle, peso solo lo lograremos si se lo combate en el marco de una gran unidad, combate que no sólo debe ser librado contra el virus, sino también contra sus aliados.

Porque resulta que el virus tiene aliados entre aquellos a los que quiere extinguir, seres humanos que hacen lo imposible para darle al Covid la mayor cantidad de muertos posible, aliados a quienes vemos a diario, no solo en los grandes medios, también en nuestras ciudades y pueblos.

No culpo a aquellos que ingenuamente siguen a esa ola indetenible de propaganda masiva en favor del virus. Aunque hoy deberíamos evaluar a los que pudieron acceder a una educación, y sin embargo, después de la terrible experiencia que nos ha dejado esta pandemia (en la que todos tenemos un familiar, amigo o conocido muerto) siguen como corderos al matadero a los “libertarios” que, por cierto, se cuidan muy bien a sí mismos yendo a “las marchas de la muerte” en camionetas 4 x 4, “libertarios” que son hoy tan aliados del virus como en el 76 lo fueron de la Dictadura, época en la que lejos estaban de pedir libertad y festejaban el terror y la muerte.

Será fundamental en esta guerra sanitaria tomar medidas económicas de asistencia a los humildes, a las Pymes, a los comerciantes, profesionales, chacareros, medidas que deberán ser implementadas únicamente contra los grandes monopolios con participación extranjera, sin afectar a los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, sino únicamente a los que se llevaron nuestra plata en pala cuando ya estaban en quiebra declarada (vaya como ejemplo Vicentin), o a los que nos endeudaron por cien años en más de 45.000 millones de dólares para fugarlos al extranjero, y que hoy se “fugan” con esa plata a Miami para vacunarse contra “un virus que no existe” mientras nos dicen a los argentinos “que se mueran los que se tengan que morir”.

Unámonos, aun con ideas distintas, pero teniendo en claro el objetivo de librar esta guerra contra el virus del Covid 19 y contra sus aliados incondicionales. Enfrentemos sin titubear a “Juntos por el Odio” sin contemplaciones, sin intentar conciliar con cada uno de sus intentos “aperturistas” que tantos muertos nos han costado, porque ellos nunca concilian más que con la muerte, y si algo nos enseñó la historia de los golpes militares de 1930, 1955, 1966 y 1976 es que si los líderes de los gobiernos populares que estaban en el poder abdicaron por temor a causar muertos en el enfrentamiento contra esa Derecha que siempre va por más muertos, con esa conducta conciliadora lo único que se logró fueron muchos más muertos que si se la hubiera enfrentado hasta las últimas consecuencias.

Y no quepan dudas que esa Derecha de los Golpes de Estado es la misma Derecha “Libertaria” que vemos hoy en día, si hasta se puede ver a ex gobernadores de la Dictadura participando en sus “Abran Esto”, “Abran Aquello” y “Abran lo Otro”, con su nula formación científica y humanística que los lleva a decir barbaridades como “que cada uno se cuide como quiera”, como si estuviera pidiendo la “libertad” de ir por la Avenida 9 de Julio en contramano y con todos los semáforos en rojo.

El jefe máximo de “Juntos por el Odio” dijo que quería una Argentina para veinte millones de habitantes. ¿Vamos a dejar que lo logren, él y el fascismo bolsonarista al que representa?

No los dejemos.

“Juntos por el Odio” estuvo en contra de la Cuarentena, tildó de Infectadura a nuestros más grandes científicos y médicos que en muchos casos dejaron la vida en la lucha contra el Coronavirus, dijeron que las vacunas tenían un chip comunista, que envenenaban; en nuestra provincia, trabajando sobre el hartazgo de gente en su mayoría honesta, fogonearon Abrir La Pampa cuando teníamos los índices de contagios y muertes más bajos del país, y ese mensaje logró que en poco más de un mes se triplicaran los muertos que hubo por Covid en los diez meses anteriores. Hoy, esos mismos personajes desde “Casa Central con sede en Buenos Aires” piden Abrir las Escuelas porque ahora ya no les alcanza con que mueran los viejos, y mientras sufrimos el pico de contagios y muertes de la segunda ola de esta Pandemia, llegan incluso a hacer marchas el día en que hubo record de contagios en la provincia.

Estos personajes, hoy tan “preocupados” por la educación pública pero que en muchos casos mandan a sus hijos a la escuela privada (porque su jefe que no logra pronunciar tres palabras de corrido les dijo que “caer en la Pública” es una desgracia) y que nada dijeron cuando ese mismo jefe bajó más de doce puntos el presupuesto educativo en su bastión electoral, y que ninguna marcha hicieron cuando ese mismo jefe solo tenía palos a los docentes como respuesta a sus legítimos reclamos, son hoy los aliados del virus que fogonean con claro interés político y electoral el “derecho constitucional a la libre circulación del coronavirus” en cada ciudad y pueblo de la Argentina.

Algunos de ellos saben (aunque muchos no, porque si algo los destaca es “no haber logrado lograr ese logro” de apreciar la ciencia y la cultura) que el virus no va a buscarte a vos sino que vos vas a busca al virus como dijo Pedro Cahn, y que el Covid mata a personas de todas las edades, y ahora también a niños, gracias a presidentes como su admirado Bolsonaro que hizo en Brasil lo que ellos hubieran querido hacer en Argentina (nada), y dejó al virus circular con toda “libertad” para que mute a cepas más virulentas como la de Manaos, que viene arrasando con lo que se cruce en su camino.

También saben (repito, algunos de ellos, no muchos) que a los que no mata, el virus les deja severas secuelas.

Soy pediatra, nunca dejé de serlo, trabajé amando mi profesión, amando a los niños y niñas, estando a disposición de todos los que precisaran mi atención, sé de la alegría de salvar la vida de un niño o niña, y TAMBIÉN SÉ LO QUE ES INTENTAR EVITAR QUE SE MUERA UN NIÑO O UNA NIÑA EN LA GUARDIA DE UN HOSPITAL, DE LAS CORRIDAS Y DESESPERACIONES POR INTENTARLO, y de cómo se te queda grabada en la memoria cada una de las caritas de los chicos que pudiste salvar, y sobre todo, de los que no pudiste.

Por eso me cuesta tanto aguantar a los abanderados de la maldad, a los que sin ningún pudor quieren que se disparen los contagios y las muertes, a los que día tras día atentan contra la Salud Pública.
Por todo esto, digámosle no a “Juntos por el Virus”: dejen de colaborar con el coronavirus y la muerte, porque la gente tiene memoria, y siempre recordará a quien actuó de ese modo tan nefasto.

Atte.
DRA LILIANA EDITH TELERMAN
DNI 5.334.353


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