Mientras el gobernador Gustavo Bordet aprovecha la cuarentena para realizar sus cursos de sommelier, catando vinos, la provincia de Entre Ríos es comandada por la «Mariscal de la Derrota», la ministra Rosario Romero.

La integrante de la «Mafia Judicial» es la única beneficiada por la cuarentena, ya que le permitió (a ella y sus socios de la mesa) diluir su responsabilidades en el caso Fatima Acevedo.

El post que fue VIRAL en Entre Ríos, reclamando la «aparición» de Romero en el caso Acevedo

Rosario Romero aprovecha la cuarentena para disciplinar medios como El Diario de Paraná con suspensiones y amenaza de retiro de pauta oficial, mandar agentes de la policía a recabar información para futuras operaciones y salir a hablar en comunicaciones oficiales acerca del Coronovavirus para limpiar su imagen, mostrando algo de gestión… Mientras, todo se derrumba por adentro.

Gustavo «Chirolita» Bordet pavea, Rosario «La Mariscal» Romero licua su mala gestión y nombra funcionarios en época de crisis. No ha habido en la historia de la democracia entrerriana una ministra con tantas criticada que siga ejerciendo el poder.

En Paraná le temen: cuando no haces lo que ella ordena, directamente y sin titubear, expulsa agentes de su Ministerio (sin importar la historia, los antecedentes o los acuerdos políticos).

Pasa el tiempo, y cada vez tiene más sentido la denuncia del Ex Presidente del STJER, cuando indicó que no claudicaría ante las presiones de la mesa judicial, y terminó un inexperimentado sin historia en la Presidencia del Superior Tribunal, Don Carbonel, un penalista devenido en civilista.

La historia de Romero demuestra que solo es fiel a la mesa judicial, y ello se notó en la causa Fatima Acevedo. Donde a través de su poder, intentó trasladar la responsabilidad a su socio Adan Bahl, porque la casa de la mujer no tenía Wi-Fi, a la mismísima Policía de entrerriana, a COPNAF, a legisladores, a funcionarios. Pero la realidad es clara, los únicos responsables son los funcionarios del sistema judicial que han intervenido en la casua Acevedo.

Y todo esto pasó ante la mirada perdida del Gobernador de la Provincia…

Ahora se avecina otro problema: las Unidades Penales de la Provincia de Entre Ríos. Para lo que es el sistema carcelario del país, las mismas son «soportables». Tienen un buen servicio penitenciario, y cubren todos los problemas de «la Mariscal»… pero es ella misma quien trata de apagar el fuego con nafta.

En el servicio penitenciario, están preocupados por la falta de conducción, ya que algo totalmente controlable puede terminar en una catastrofe.

Por orden de Rosario Romero, las cárceles de la provincia no aceptaron un petitoria a ella dirigida por parte de las familias de los presos. Más aun, en el contexto de lo que pasa en el resto de las unidades penales, la situación enfureció y adelantó los tiempos: ahora los internos se encuentran en huelga de hambre.

Los presos, reclaman (simplemente) mejores condiciones de detención, en el marco de las medidas de prevención dispuestas para evitar la propagación del coronavirus. La restricción de las visitas y la reducción del personal en la cocina eran dos de los puntos centrales del reclamo.

El diagnóstico, es un conjunto de personas aisladas dentro de las Unidades Penales. Inclusive ya hay variados espacios que están evaluando distintas presentaciones para suplir la inoperancia de Rosario Romero.

Pasando en limpio. Mientras los internos buscan un canal de diálogo para encontrar puntos en común, la «Mariscal de la Derrota», tuvo conversaciones con funcionarios judicales federales, pretendiendo así, iniciarles una causa federal a los internos por «violar el decreto de aislamiento social preventivo obligatorio». Lo que implicaría el uso de la fuerza pública federal para el «disciplinamiento» de los internos.

Según cuentan nuestras fuentes, los funcionarios judiciales federales, quedaron soprendidos por el pedido, ya que el problema es atendible y entendible, solo se requiere un poco de voluntad política. La respuesta de Romero, lo único que logra es maximizar la escalada de violencia.

Todo esto pasa en estas horas, veremos que pasará mañana…


Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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