A 100 kilómetros de la ciudad de Mendoza, un histórico poblado retomó presencia en los principales medios del país. Esta vez no fue su actividad turística o una catástrofe lo que los llevó a incrementar las consultas, sino la decisión del municipio de San Carlos de eliminar unas 60 tasas para aliviar la carga impositiva a sus ciudadanos.

“Comenzamos en la pandemia con una reducción de los impuestos municipales a los comercios que no podían realizar su actividad o tenían limitaciones de horario, por lo que no podían desarrollar normalmente las actividades comerciales y tenían muchos inconvenientes”, describió el intendente Rolando Scanio, quien logró la rápida adhesión del Concejo Deliberante para eliminar gravámenes por habilitaciones y publicidad en la vía pública, certificados varios, sellados de distintos trámites e incluso tasas que surgían desde el cementerio municipal.

Todo comenzó durante la cuarentena que instauró el gobierno nacional. Por aquel entonces, la primera ayuda del municipio mendocino al sector comercial fue postergar los cobros de tasas por seis meses. Pero, al entrar en detalle sobre la normativa Fiscal y Tarifaria de aquella ciudad, notaron la existencia de 60 tasas municipales que finalmente serán eliminadas desde la próxima semana.

Scanio, quien se desempeñaba en el municipio como Secretario de Gobierno hasta 2019 y milita en el Frente Renovador, ofreció la experiencia que pudo ser posible, según analizó, a partir de la estabilidad económica y financiera que logró en las cuentas municipales: “estamos muy bien, en los últimos años tenemos las cuentas al día, aprobadas por el Concejo y el Tribunal de Cuentas, con déficit cero en la última década, lo que nos permitió armar este proyecto”.

Entre los tributos que ya no serán cobrados se encuentran aquellos que hacen referencia al uso del espacio público, el pago para el desarchivo de un expediente, la publicidad callejera, los costos por ingreso de una carroza en el cementerio municipal y el que se había incluido por instalar una lápida.

“Ese dinero, en lugar de ir al municipio, que lo vuelquen para un empleado más o para tener la estantería con más mercadería”, explicó acerca de la iniciativa que surgió del propio municipio en una localidad con 40.000 habitantes y cerca de 2.000 comercios.

Scanio reconoció que el aporte tributario del sector comercial no tiene gran incidencia en la recaudación municipal, ya que la coparticipación provincial es la que más dinero suma a las cuentas comunales. La eliminación de los diferentes tributos tendrá un impacto de 600.000 pesos anuales en el presupuesto de San Carlos.

El Intendente entendió que la medida servirá para beneficiar a los comerciantes “para que resurjan y generen puestos de empleo”. Pero no se descarta que la depuración de tributos no continúe en los próximos meses. Este es el caso de las tasas a los casinos o los cabarets, dos rubros que ya no trabajan en esa ciudad.


Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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