Este domingo, los protagonistas de una de las páginas más oscuras de la administración política de la pandemia del coronavirus en Argentina se reunieron en Madrid, y el encuentro dejó entrever no sólo una serie de irregularidades difíciles de explicar, sino la confirmación de una relación que le ha causado más de un dolor de cabeza a la sociedad argentina.

El ex ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, quien debió renunciar a su cargo luego de que se destape un verdadero escándalo por la larga lista de vacunados VIP bajo el ala de su gestión, recibió en el hotel Icon Embassy de la capital española a Hugo Sigman, el empresario que tiene el mayor contrato para la producción de vacunas en el país y que quedó en el ojo de la tormenta por la excesiva demora en la entrega de dosis y haber sido señalado como el culpable de la caída del acuerdo con Pfizer.

Luego de que las imágenes salieran a la luz, no fueron pocos los que se preguntaron cómo ingresó González García a España. Es que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) no aprobó la vacuna Sputnik V y el gobierno del país europeo confirmó recientemente que “solo aquellos argentinos que completaron su esquema de vacunación con aquellas aprobadas por el EMA pueden ingresar al país”. Allegados al ex ministro se apuraron a explicar que se encontraba en tránsito, en un viaje a otro país. Lamentablemente, esto tampoco es cierto, sino que se encuentra en Madrid para participar de actividades académicas. De éste modo, la presencia de Ginés en España permanece como uno de esos misterios inexplicables de la política nacional.

Por otro lado, habiendo dejado a su ladera de confianza Carla Vizzotti como sucedora, Ginés se reunió allí con Hugo Sigman, titular de la empresa farmacéutica Insud, que recibió un contrato multimillonario del gobierno de su amigo personal Alberto Fernández, con quien lo une una amistad comprobada de muchos años, y que despertó controversias al demorarse excesivamente en la entrega de dosis. Sigman, quien reside transitoriamente en Madrid, fue además señalado por la oposición como “el intermediario” que el gobierno intentó imponerle a Pfizer y que ésta rechazó, dejando caer un acuerdo que hubiese traído varios millones de dosis extras al país.

Como se recordará, el presidente firmó un acuerdo por la compra de más de 22 millones de vacunas con Sigman, quien no sólo fue cuestionado por la demora en la entrega luego de haber cobrado casi 100 millones de dólares de manera anticipada, sino por la sorpresiva negativa del estado de firmar con otros laboratorios.

*Fuente: REALPOLITIK