Nuevamente el Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner nos deja mal plantados ante los ojos del mundo al no condenar los atropellos del dictador, Daniel Ortega en Nicaragua. Justo a unos días antes del 10 de diciembre, fecha que se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos y que en Argentina se recuerda “la vuelta de la democracia”.

No es de sorprender que el Gobierno haga oídos sordos a los gritos de los nicaragüenses, de hecho, esta situación ya se repitió con los formoseños, donde también hicieron la “vista gorda” ante los atropellos que ejercía el tirano de Gildo Insfrán.

En ese contexto, en una votación que se realizó en la Organización de Estados Americanos, el Gobierno argentino se abstuvo de condenar las violaciones a los Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, a quien la OEA le reclamó la “liberación de presos políticos” y solicitaron que realice nuevamente unas “elecciones limpias y libres”.

Según lo señala el diario La Nación, el argumento que utilizó el embajador argentino ante la OEA fue que “la conducción del organismo, encabezada por Luis Almagro, no tiene la credibilidad ni la legitimidad para intermediar en el caso de Nicaragua a raíz de su actuación en otros episodios de la región, como el golpe de estado en Bolivia”.

Argentina no fue el único país que mantuvo esta postura de “abstenerse” en la votación, también lo hicieron México, Bolivia y otros cinco países. La única votación en contra fue la del régimen nicaragüense.

La resolución contra Nicaragua, impulsada por unos 25 países, con Estados Unidos, Canadá y Brasil a la cabeza, insta al Gobierno de Daniel Ortega a que libere a los “presos políticos” y a “aceptar una misión de alto nivel autorizada por el Consejo Permanente de la OEA para ayudar a llevar a cabo reformas electorales”. La OEA presentaría un informe antes del 17 de diciembre.