El decreto 949/2020, anunciado el 26 de noviembre pasado, generó la pérdida de la soberanía del Río Paraná, Río de la Plata y Atlántico Sur. Este fue firmado el día que murió Armando Maradona y publicado en el Boletín Oficial el día del entierro.

El decreto representa la sumisión geopolítica más grave de la historia del país, después de la caída de Puerto Argentino en la Guerra de las Malvinas. El Río de La Plata es una llave estratégica para toda la Argentina y la Patagonia se ve fuertemente condicionada y comprometida.

A partir de ahora toda la navegación a la cuenca de La Plata queda subordinado al canal de Montevideo. Todo buque que ingrese o egrese del Río de La Plata, lo tienen que hacer con la autorización de una infraestructura portuaria extranjera. Es decir, que la Argentina queda prácticamente sin salida al mar soberano, totalmente sometida a la intervención de un tercer país para poder alcanzar el mar. Por la cuenca del Plata sale toda la producción del Cono Sur, no sólo de Argentina, también de Brasil, de Bolivia y de Paraguay.

La designación de Leonardo Esteban Cabrera Domínguez como Subsecretario de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante de la Secretaría de Gestión de Transporte del Ministerio de Transporte de la Nación fue fuertemente impopular. Entre las críticas se destaca que Cabrera es uruguayo, nacionalizado argentino con domicilio en Concepción del Uruguay. Allí trabajó para la multinacional Dreyfus (en noviembre de 2020 vendió el 45% de su paquete accionario al fondo de inversión ADQ, con sede en Abu Dabi de Emiratos Árabes).

En agosto pasado, el oficialismo conformó en Santa Fe una sociedad del Estado, llamada Administradora de la Hidrovía Federal Sociedad del Estado. La misma se encontraba integrada el 51% por el Estado Nacional y el resto por las provincias que dan al Paraná (Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Chaco, Corrientes y Misiones). En un inicio, el Gobierno Nacional había sostenido que el control sobre la cuenca la iban a tener las provincias recién mencionadas, no obstante, a los pocos meses todo cambió. En noviembre del año pasado un nuevo decreto le dio la facultad al ministro de Transporte para que haga una licitación nacional e internacional para entregar la concesión del dragado, la operación y el mantenimiento. Para que maneje toda la ruta de confluencia hasta el río de la Plata.

Por su parte, Horacio Tettamanti, ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación, afirmó que la presencia de estas empresas extranjeras representa una amenaza de soberanía en el Atlántico Sur “vinculada a una visión geoestratégica de sometimiento que alcanza también al Río de la Plata, al río Paraná, a la comercialización del 50 % de la proteína vegetal que se consume en el mundo vía transporte marítimo y a la explotación pesquera y de hidrocarburos en el Atlántico Sur y en el frente marítimo del Río de la Plata”.

Asimismo indicó que “hay que decir claramente que por actos propios hemos resignado la soberanía sobre el Río de La Plata, el Río Paraná, adquiriendo una palabra que ni siquiera es española: hidrovía. Lo que antes de los 90 era nuestro Paraná, un río soberano, hoy se conoce como hidrovía Puerto Cáceres- Nueva Palmira. Hay que revisar el tratado de 1993, que nunca debió haber sido firmado porque nuestro país (Argentina)  puso todo a cambio de nada”.

-Especial para Data24.com.ar –