El Senado aprobó este jueves el decreto 636 que elimina el 522 firmado por Alberto Fernández en junio para intervenir la cerealera Vicentin, anunciado junto a una promesa de expropiación que fue desechada por la manifestación el 20 de junio y el rechazo de los posibles aliados en Diputados.

Pero la justicia de Reconquista, que tramita la quiebra de la compañía, colocó a los interventores como veedores y el presidente prefirió anularla definitivamente. El Gobierno es uno de los principales acreedores por la deuda con el Banco Nación y así lo recordó el santafesino Roberto Mirabella, del Frente de Todos.

«Los directivos, accionistas y el sector agropecuario no entendieron todo el esfuerzo que el Gobierno realizó para evitar la destrucción de Vicentín. Actualmente, el objetivo del PEN es la recuperación de los activos comprometidos por el Banco Nación», se lamentó.

La también santafesina del oficialismo María de los Ángeles Sacnun, recordó que «Vicentin no ha presentado el balance 2019, que es ineludible para iniciar el concurso, y el juez de la causa permitió que se siga extendiendo en la presentación. Por eso, la derogación de la intervención es correcta porque se han violentado derechos».

Un revés al gobierno

«Claramente, se ha producido un desdoblamiento, por un lado han avanzado en un incremento del endeudamiento de Vicentín SAIC, mientras que por otro lado la empresa Vicentín family Group que tiene el mismo directorio y los mismos accionistas, crece y sigue realizando operaciones, en un contexto de 75 días de protesta de los trabajadores de la Algodonera Avellaneda», remarcó la senadora.

Oscar Parrilli no fue menos. «A lo largo de todo este tiempo, gracias a la acción de Juntos por el Cambio, gracias a muchos comunicadores y a algunos sectores que se dejaron llevar, se está desguazando lo poco que quedaba del Grupo Vicentin».

El radical Luis Naidenoff, jefe de la oposición, recordó que en su momento la oposición le advirtió al Gobierno «sobre el enorme error que implicaba avanzar sobre Vicentin y redoblar la apuesta. La sociedad se movilizó y no solo en Santa Fe. Y el Gobierno al comienzo aplicó la misma lógica del pasado: obstinación y construcción del relato».

«Cuando el presidente decidió dar marcha atrás con la intervención de Vicentin fue una bocanada de aire fresco para un país que necesita muchísimo del sector privado. Pero la verdad es que no aprendieron la lección del mensaje de freno de la sociedad», consideró.

*Fuente: La Política Online


Por Rafael

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *