Un panel de asesores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos se reúnen hoy miércoles para analizar los informes sobre inflamación cardíaca en jóvenes vacunados contra la COVID-19.

En total son 800 los casos, pero no todos están claramente vinculados a la inyección. Los expertos evaluarán afecciones como miocarditis, que es la inflamación del músculo cardíaco, y pericarditis, que es la inflamación de la membrana que rodea el corazón. 

Al 31 de mayo, 216 personas habían experimentado miocarditis o pericarditis después de una dosis y 573 después de la segunda dosis.

Más de la mitad de los problemas del corazón se informaron en estadounidenses de entre 12 y 24 años, grupo de edad que representó solo el 9% de los millones de dosis administradas. No obstante, los números son más altos de lo que cabría esperar para ese rango etario. 

La mayoría de los sujetos afectados tuvieron síntomas leves, como fatiga, dolor de pecho y breves alteraciones del ritmo cardíaco. Sin embargo, 15 pacientes debieron ser hospitalizados. Los asesores discutirán particularmente una posible asociación con las vacunas de ARNm, Pfizer-BioNTech y Moderna.

Según informó The New York Times, la segunda dosis de Pfizer-BioNTech se relacionó con aproximadamente el doble de casos que la segunda dosis de la vacuna fabricada por Moderna.

En reuniones anteriores, tanto en Estados Unidos como en Europa, se ha definido que el riesgo de efectos adversos graves por las vacunas es significativamente menor que el riesgo que representa el coronavirus. 

Las nuevas recomendaciones de los CDC tras el debate de hoy, podrán influir en la decisión de inmunizar a los menores de 12 años cuando haya suficiente suministro. También influirán en las posturas de agencias de salud paralelas de otros países que aplican fórmulas ARNm.

Hasta el momento, los CDC aconsejan todas las vacunas COVID-19 para los estadounidenses de 12 años o más. 

La sesión de hoy se da luego de que la administración de Biden reconozca públicamente que ya no espera alcanzar el objetivo de vacunar con una dosis al 70% de la población para el 4 de julio, como había previsto.

*FUENTE:  The New York Times