El economista español y exministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián encabezó la ola de demandas demenciales (léase fascistas) no para controlar la pandemia de COVID-19, sino para hacerlo sobre el ciudadano español.

En el marco del anuncio de la ministra de Salud argentina, Carla Vizzotti, quien anticipó que se espera instalar el pasaporte sanitario para esta semana, es oportuno recordar las declaraciones que Sebastián realizó hace apenas semanas, y que son tan fascistas como sinceras: Reconoció “es correcto” que el pasaporte sanitario no frena los contagios de COVID. La idea de su implementación “es hacerle la vida imposible a los que no se quieren vacunar. De eso es lo que se trata. Que puedan ir al parque y al supermercado y poco más. Como cuando estábamos confinados”.

“Que no puedan ir a los gimnasios, ni a los restaurantes, ni a los conciertos, ni al futbol, ni viajar en avión, ni viajar en tren… y si me apuras, incluso, ni viajar en metro o en autobús”, agregó.

Concluyó que “ese es el objetivo del pasaporte COVID, hacerles la vida imposible. Porque no es merecido que tengamos a 4,22 millones españoles mayores de 12 años que no están vacunados porque no se les da la gana. Y están poniendo en riesgo la salud y la economía del resto de los españoles”.