En la actualidad en Nicaragua reina la dictadura del actual presidente, Daniel Ortega, quien lleva más de 15 años en el poder y está transitando su cuarta presidencia en el país. Desde que se inició su presidencia en 2007, Nicaragua se ha convertido en una democracia imperfecta, que reprime y censura a los disidentes del gobierno.

Este año, a principios de mayo, comenzaron la ola de detenciones a opositores, siendo rimbombante la orden de arresto emitida para Cristina María Chamorro, acusada de supuestos delitos de lavado de dinero y falsedad ideológica. La misma es precandidata presidencial para las próximas elecciones que se disputan el 7 de noviembre y promueve el respeto a los derechos humanos y a la democracia en el país. Tras estos arrestos, siguieron otros de líderes opositores como Suyen Barahona, Dora María Téllez, Hugo Torres, Ana Margarita Vijil, Tamara Dávila Rivas, José Pallais, Violeta Granera o José Adan Aguerri. Con esas acciones se puede observar el tinte extremista de Ortega para intentar correr a la competencia de las elecciones y poder mantenerse en el poder, sin importar las posibles consecuencias.

Manifestaciones del 2018

En el 2018 el pueblo de Nicaragua se manifestó contra el gobierno de Daniel Ortega. La situación estalló en abril con la aplicación de reformas a la seguridad social. La propuesta gubernamental incrementaba las contribuciones, pero reducía las pensiones. Estas medidas desencadenaron una ola de protestas en todo el país. La respuesta del gobierno de Ortega fue responder a las manifestaciones, con el despliegue de fuerzas policiales y partidarios del gobierno armados. Con estos acontecimientos, las calles de Managua se convirtieron en un terreno de guerra por la utilización de balas contra personas desarmadas; dejando a más de 450 muertos y generando que 100 mil nicaragüenses se fueran al exilio. En este sentido, Amnistía Internacional manifestó que algunos de los muertos eran niños y adolescentes.

Resolución de la OEA

El pasado 15 de junio se llevó a cabo una resolución en la OEA donde se manifiesta la preocupación de la comunidad americana sobre la situación que aflige al pueblo nicaragüense, se condena la ola de arrestos arbitrarias y se insta a que el gobierno de Daniel Ortega lleve adelante elecciones transparentes y libres en los próximos comicios.

Por su parte, Nicaragua, Bolivia, San Vicente y las Granadinas votaron en contra, mientras que Argentina, Belice, Dominica, Honduras y México se abstuvieron. La abstención de Argentina de condenar en la OEA al régimen nicaragüense, nos aparta de los países democráticos y protectores de los Derechos Humanos y nos demuestra lo alejada que esta la política exterior de nuestro país, sobre la jurisdicción internacional.

Por su parte, la Carta Democrática Interamericana plantea principios y fundamentos elementales para el fomento de las democracias en la región. Ej:

Artículo 1: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas”

Artículo 3: “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.

También se debe de agregar la resolución AG/RES.1080 (XXI-O/91), esta estableció, consecuentemente, “un mecanismo de acción colectiva en caso de que se produjera una interrupción abrupta o irregular del proceso político institucional democrático o del legítimo ejercicio del poder por un gobierno democráticamente electo en cualquiera de los Estados Miembros de la Organización”.

Con estos hechos podemos afirmar que lo que está llevando adelante la OEA, son herramientas ya establecidas por el derecho internacional, herramientas que fueron elaboradas y consensuadas con los miembros de dicho órgano. Como ya se ha mencionado, la cancillería a cargo de Felipe Sola ha demostrado no solo la poca predisposición para lograr la paz y estabilidad en Nicaragua, sino que también al abstenerse, se aleja del derecho internacional consuetudinario antes aprobado y pactado por el propio país en anteriores años.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, celebró la resolución adoptada por la Organización de Estados Americanos sobre la situación en Nicaragua. Por su parte, Blinken afirmó: “Con la votación del miércoles, los miembros de la OEA dejaron claro que las acciones de Ortega y Murillo no tienen cabida en este hemisferio, dado nuestro compromiso compartido con la democracia y los Derechos Humanos”.

– Especial para Data24.com.ar –


Lautaro Furundarena