Las autoridades eligieron el camino rápido y fácil: culpar a las empresas, usando sus longevos dogmas ideológicos. En el contexto de violentos controles, la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, mencionó a once grandes empresas que «generan desabastecimiento».

Desde la Rosada, los intentos de control de precios son cada vez más intensos: mientras el Gobierno envía piqueteros a los supermercados para «fiscalizar», las empresas argumentan que «volvió el modelo de Guillermo Moreno».

«Estas empresas habrían incumplido la intimación a incrementar su producción hasta el más alto grado de su capacidad instalada y arbitrar los medios a su alcance para asegurar su transporte y distribución con el fin de satisfacer la demanda», señaló Español.

Vale aclarar que, desde la Secretaría que conduce mencionada burócrata, se desplegaron más de 30 mil «voluntarios» piqueteros para realizar los operativos de control en los supermercados. Su misión será evaluada por la Casa Rosada durante el transcurso de esta semana con intenciones de hacer un balance.

Sin embargo, desde el palacio situado en Balcarce 50, se despegaron totalmente de la movida: «Son colaboraciones voluntarias y no hay nada armado con el gobierno». En esa línea, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, señaló que «lo que hacen las organizaciones sociales es colaborar, hacer relevamientos, pero la tarea, la que lleva adelante la acción, es la Secretaría de Comercio».

La operación «lavada de manos» resulta poco creíble, ya que, los principales militantes que realizan los controles son Fernando Navarro (secretario el secretario de Relaciones Institucionales del Gabinete y dirigente del Movimiento Evita), Emilio Pérsico (secretario de Economía Social y referente del Movimiento Evita), Daniel Menéndez (subsecretario de Políticas de Integración y Formación).


Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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