Con la crisis azotando duramente a la economía nacional, el gobierno pareciera tener la mirada fija en las elecciones de noviembre, y en la posibilidad de sumar un nuevo fracaso al palmarés del presidente Alberto Fernández. Sin embargo, a pesar de las preocupaciones, un conjunto de compras del ministerio de Desarrollo Social de la Nación anticipa una polémica maniobra.

Con las fiestas de Navidad y Año Nuevo aún lejanas, el gobierno nacional se lanzó a la compra de alimentos festivos por más de 300 millones de pesos. Si bien en los pliegos no especifica para qué fin serán utilizados, se anticipa que serán regalados a los sectores más vulnerables de la sociedad en un grotesco intento por sumar algunos votos.

En efecto, de acuerdo al número de proceso 95-0057-LPU21, la cartera que actualmente dirige actualmente el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, gastará un promedio de 100 millones de pesos en budines marmolados. Del mismo modo, el proceso de compra número 95-0062-LPU21, del mismo ministerio, prevé el gasto de 80 millones de pesos en maní tostado, con o sin cáscara.

El pliego correspondiente al expediente 95-0056-LPU21 prevé el gasto de 50 millones de pesos en garrapiñadas, y el 95-0051-LPU21 otros 70 millones en Mantecol.

Habitualmente, dichos productos suelen ingresar en las llamadas “canastas navideñas” que el gobierno suele repartir a fin de año entre los trabajadores estatales. Sin embargo, estas compras suelen llevarse a cabo en noviembre, por lo que la lejanía con las fiestas deja entrever una decisión que subestima, una vez más, al electorado argentino.

*Fuente: REALPOLITIK