El intendente de la ciudad riojana, Rodrigo Brizuela y Doria, impulsó una bolsa de trabajo rural para cubrir con mano de obra local la demanda que la actividad exige. Sin embargo, el resultado fue inesperado hasta para el menos optimista. Y el funcionario estalló.

Ante la mayoría de cosechadores de otras provincias que trabajan en la cosecha de vid y olivo en la ciudad de Chilecito, provincia de La Rioja, el intendente Rodrigo Brizuela y Doria convocó a los cosechadores locales a postularse para esa labor a través de una bolsa de trabajo rural que buscaba recibir solicitudes de hasta 3000 personas.

El argumento de esta medida, explican desde la intendencia, es que todos los años se dejan escapar al menos $120 millones en manos de «trabajadores golondrina».

En una nota con Multiplataforma Fénix, el intendente aseguró que se pueden ganar como mínimo 1.100 pesos por día con jornadas de ocho horas, con seis días semanales. Aquellos que tengan experiencia, pueden ganar el doble. “Nadie se hace millonario, pero es una salida laboral importante”, aclaró el riojano.

Rodrigo Brizuela y Doria (izquierda) con el gobernador Ricardo Quintela (derecha)

Sin embargo, el resultado lejos estuvo de ser el esperado. Solamente tres hombres respondieron al llamado, lo que hizo despertar la furia del máximo funcionario de la localidad…

“Ni siquiera mostraron un verdadero interés, todos los días recibo mensajes de cientos de vecinos que me piden trabajo, ahora que hay, es la oportunidad de por lo menos hacer una diferencia con la cosecha por 4 meses como mínimo», sentenció.

Más allá de este primer fracaso de la bolsa de trabajo, el intendente confía que la cuestión pueda revertirse en los próximos días: «Esperemos que esta semana haya más adheridos a la bolsa de trabajo rural y la gente lo aproveche como un paliativo a la situación que vivimos», concluyó.

El intendente considera que la falta de personas interesadas en el empleo de la cosecha se debe a un “problema más grande”: “La mayoría cobra planes del Estado nacional y, al tomar este tipo de trabajo, deben renunciar al beneficio”.


Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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