A sus 70 años de edad, el exjuez Norberto Oyarbide murió por una neumonía bilateral a raíz del COVID-19. Se encontraba internado en terapia intensiva en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento desde principios de julio.

Oyarbide fue, desde los 90′, el prototipo perfecto de juez escandaloso. Negoció su permanencia en el cargo a cambios de favores para la mayoría de los gobiernos de turno. Y así con 47 pedidos de juicio político por mal desempeño sobrevivió hasta el 2016 (año en el que se jubiló).

Para describir y contar cómo ocurrieron las “polémicas” relaciones de Oyarbide con la corrupción, dignas de una ficción como Argentina, sería necesario escribir un libro. A continuación, algunas de las causas:

La más escandalosa de sus intervenciones fue cuando sobreseyó de manera exprés a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández por el aumento de su patrimonio en un 158% en el año 2008, en una causa por enriquecimiento ilícito.

Durante el régimen kirchnerista, intervino en variados procesos de corrupción relacionados a ese gobierno: causa del desvío de fondos del plan de viviendas Sueños Compartidos; y en Mafia de los Medicamentos. En el primer caso, no imputó a Julio De Vido, ni a Hebe de Bonafini, como así tampoco lo hizo con Hugo Moyano, en el segundo.

Además, frenó de manera insólita un allanamiento en plena ejecución a una financiera por pedido de Carlos Liuzzi (la entonces mano derecha del secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini).