El gobierno de la ciudad de Buenos Aires y las agrupaciones de izquierda mantienen por estas horas una fuerte tensión por la decisión de esos partidos de movilizar a Plaza de Mayo el martes 24 de marzo, en un nuevo aniversario del Golpe Cívico-Militar.

Los principales organismos de Derechos Humanos ya anunciaron la suspensión de la movilización por el «Día nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia». Sin embargo, los sectores más duros todavía evalúan la marcha hacia la histórica Plaza de Mayo.

Desde el PTS explicaron a La Política Online que decidieron cancelar la movilización aún antes del anuncio oficial del Presidente de una cuarentena obligatoria. Agregan que se decidió hacer una conferencia de prensa en Plaza de Mayo, pero luego no hubo más reuniones al respecto entre los distintos sectores. Aún así, aseguran que no se hará nada que viole la decisión del gobierno. Según expresaron más tarde, se presentará la lectura de un documento a través de las redes sociales.

El dirigente Christian Castillo explicó al citado medio que la postura del FIT es exigir al gobierno por testeos masivos y aseguró que de eso depende la eficacia de la cuarentena. Castillo agregó además que es muy baja la cantidad de sesteos que está llevando adelante el gobierno.

Desde los partidos que integran el Frente de Izquierda no comunicaron oficialmente en las redes la suspensión de la movilización por el aniversario del golpe. Sin embargo, desde ese espacio explicaron que se comunicó a través de un artículo en La Izquierda Diario, el órgano de difusión del PTS. Lo cierto es que en el gobierno de la Ciudad, se mantiene la preocupación por una posible movilización.

Sucede que en algunos sectores de la izquierda la cuarentena obligatoria no cayó bien. En particular las fuerzas policiales controlando el acatamiento a la drástica medida que dispuso Alberto Fernández el jueves por la tarde.

También desde el PTS, el dirigente y diputado provincial de Neuquén, Raúl Godoy, también se expresó por las redes: «Los gobiernos capitalistas empiezan a sacar los milicos a las calles. Mañana te van a dar alcohol en gel y pasado mañana te van a disparar a quemarropas cuando defiendas tus puestos de trabajo o pidan comida. No dejemos esto en sus manos».

Pero más allá de las posturas, existe un decreto de por medio y una cuestión sanitaria a nivel global que impide la aglomeración de personas. Por caso, en España el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, recordó días atrás que el Covid-19 empieza a manifestarse en un periodo de 5 a 14 días después del contagio, y por eso vinculó el pico de casos con las movilizaciones en ese país europeo por motivo del 8 de marzo. «Los datos coinciden», dijo y agregó que esas concentraciones «jamás debieron realizarse».

Desde la derecha en España responsabilizaron a Irene Montero, ministra de Igualdad del Gobierno de España, por encabezar la movilización por el Día de la Mujer cuando ya el virus se propagaba con fuerza en ese país. De hecho, la ministra sintió síntomas y el test dio positivo en coronavirus apenas cuatro días después de la manifestación del 8M.

*Fuente: La Política Online


Por Rafael

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