La primera etapa prevista por el gobierno de Alberto Fernández para la implementación del plan de vacunación no deja lugar a dudas: la prioridad absoluta la tienen los trabajadores del área de salud, comenzando por quienes se encuentran más expuestos al COVID-19; luego sí, el personal docente. El resto deberá esperar.

A pesar de ello, la semana que pasó, en diálogo con RADIO REALPOLITIK FM, el secretario General de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), Pedro Borgini, aseguró que “solamente hay un 30 por ciento de trabajadores de la salud vacunados”.

No obstante, desde el comienzo mismo de la campaña se ha visto acceder a una vacuna paralela a toda clase de personas: funcionarios, amigos y familiares del poder, periodistas, famosos, muertos, y, como era de esperar, jóvenes militantes de La Cámpora.

Buena parte de los militantes K beneficiarios de la vacuna VIP fueron aquellos que participaron en las mesas de inscripción instaladas principalmente en las calles del conurbano. Para el gobierno bonaerense, que se niega a hacer público el listado de inmunizados, ellos son considerados “personal de salud”: de hecho, así lo detallan sus respectivas constancias.

Aunque las irregularidades se repiten incansablemente, la mayoría no sale a la luz por la falta de transparencia en el proceso de vacunación. Sin embargo, REALPOLITIK pudo constatar la existencia de un nuevo caso correspondiente a la joven militante del Frente de Todos San Miguel, Camila Soledad Haro.

“En el día de hoy, recibí la primer (sic) dosis de la Sputnik V contra el COVID-19 por ser parte del equipo de administración del punto de vacunación de IOMA San Miguel”, escribió en un post de Instagram que finalmente decidió eliminar.

A pesar de que lo expuesto por Haro no resulta un justificativo, en la historia laboral reciente la joven militante figura como empleada de Paktar Servicios SA, una empresa de cobranzas fuertemente cuestionada por sus usuarios en la plataforma de calificaciones de Google. La misma es presidida por Carlos Alejandro Caruso y Pablo Darío Salafia, y dirigida por Mariana Rizzuto y Valeria Andrea López Alonso.

En ese marco, vale destacar que la delegación de IOMA de San Miguel, a la que hace alusión Haro, pertenece a la regional San Isidro, cuyo director es Juan Cruz Di Biazo y reporta tareas al titular del organismo, también vacunado, Homero Giles, quien es fuertemente cuestionado por el proceso de pamización impulsado dentro de la obra social.

Lejos de corregir los errores, con el paso del tiempo el vacunatorio VIP se perpetuó, aunque con otras formas: el acceso a la vacuna ya no es directo, sino a través de turnos cuya absurdo esquema de prioridad es establecido por vaya uno a saber quién.

*Fuente: REALPOLITIK


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