*Por: Rogelio López Guillemain

Piedad al culpable es traición al inocente

Ayn Rand

Luis Chocobar fue condenado a la pena de 2 años de prisión por el delito de homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber al causar la muerte de un ladrón que asestó 10 puñaladas en el pecho al turista Frank Joe Wolek en el año 2017. Por su parte, el cómplice del robo, J.P.R., atrapado días después del hecho, fue condenado a nueve años de prisión por el delito de tentativa de homicidio criminis causa y tentativa de robo.

Coloco los dos casos en el mismo párrafo para que los comparemos. Al delincuente se le “protege” su identidad (porque era menor) y al policía se lo expone a la venganza que familiares y amigos del delincuente pudiesen llevar adelante. Además, condenaron al malhechor a apenas 9 años de prisión por participar en un robo en el que un ser humano fue apuñalado 10 veces en el pecho. Y como no murió el turista y recuperaron el botín, “solo” es tentativa; o sea, es más importante su falta de destreza con el cuchillo que su intención de robar y matar a puñaladas.

Las pericias mostraron que los dos disparos que dieron en el delincuente, rebotaron en el piso, lo cual demuestra que los mismos no fueron realizados con la intención de matar.

Ahora me pregunto: ¿qué debe hacer un policía que presencia un asalto, cuyo ladrón asesta 10 puñaladas a la víctima y se da a la fuga?

De preferencia detenerlo, creo que todos coincidimos. ¿Y si el delincuente no se detiene ante la voz de alto o ante un disparo al aire? ¿Debe dejarlo huir? Y si la próxima víctima no tiene la suerte de sobrevivir a las puñaladas ¿quién se hace cargo de ella?

Podrán decirme que nada me asegura que ese ladrón vuelva a robar y apuñalar después de ese día. Es cierto, nadie puede asegurarlo, pero ¿debemos dejar escapar a semejantes monstruos, con las manos llenas de sangre inocente, solo porque no se detienen ante la voz de alto? ¿Cuál será la actitud de las fuerzas de seguridad ante la condena actual? El próximo Chocobar, vestido de civil, ¿intervendrá en un delito? ¿O mirará para otro lado por miedo a las implicancias?

Te has preguntado ¿Por qué los médicos han dejado de poner la calcomanía con la cruz verde que los identificaba como tales en sus autos? ¿Por qué es excepcional que un médico se detenga a auxiliar a las víctimas de un accidente? ¿Han perdido su espíritu de servicio? ¿O actúan en defensa propia por el miedo a los juicios de mala praxis? ¿Comenzarán los policías a no identificarse como tales por miedo a terminar siendo condenados por matar a quien apuñala 10 veces a un turista?

¿Has pensado que los laboratorios que producen las vacunas contra el Covid-19 son protegidos por la ley y no pueden ser enjuiciados por los perjuicios que ocasionasen, que los jueces garantistas no pueden ser juzgados por liberar a un violador que vuelve a violar o a un asesino que vuelve a asesinar, pero a los médicos y a los policías que intentan curarnos y protegernos a todos se les paga miseria y se los trata sin contemplación?

Por último, considero vergonzoso que recién el 10 de agosto se den a conocer los argumentos del veredicto de los jueces. Por otra parte, creo que la sentencia intentó ser una medida “salomónica”, típica de la cobarde ambigüedad de la justicia Argentina. La misma justicia que no declara inconstitucionales las medidas tomadas por el presidente y por algunos gobernadores claramente violatorias de nuestra constitución. La misma justicia que no declara inconstitucional las leyes contrarias a nuestra carta magna sancionadas durante décadas por el poder legislativo.

Defendamos a quienes nos defienden, defendamos a quienes nos curan, defendamos a quienes producen y a quienes son personas de bien. Juicio y castigo efectivo a los corruptos y a los delincuentes, rejas para ellos en las cárceles y no para nosotros en nuestros hogares. No más impunidad.

Anexo: Recordar lo obvio

Chocobar fue condenado a la pena de 2 años de prisión por el delito de homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber. En el año 2017, Chocobar causó la muerte de un ladrón que le había dado 10 puñaladas en el pecho al turista Fran Joe Wolek.

Las pericias mostraron que los dos disparos de Chocobar que dieron en el delincuente (realizados por la espalda), habían rebotado previamente en el piso, lo que demuestra que Chocobar no tuvo la intención de matar.

Ahora pregunto: ¿Qué debe hacer un policía que presencia un asalto, cuyo ladrón asesta 10 puñaladas a la víctima y se da a la fuga? Creo que estaremos de acuerdo que debe arrestarlo.

¿Y si el delincuente no se detiene ante la voz de alto o ante un disparo al aire de advertencia? ¿Debe dejarlo huir? ¿Y si la próxima víctima no tiene la suerte de sobrevivir a las puñaladas?, ¿quién se hace cargo?

Es cierto, nadie puede que ese ladrón vuelva a apuñalar después de ese día, pero entonces ¿debemos dejar escapar a semejantes monstruos, con sus manos llenas de sangre inocente, solo porque no se detienen ante la voz de alto?

Por otra parte, ¿Qué mensaje le estamos dando a las fuerzas de seguridad? El próximo Chocobar que vea que apuñalan a alguien mientras no está trabajando, ¿defenderá a la víctima? ¿O mirará para otro lado por miedo a que lo lleven a juicio?

Te has preguntado ¿Por qué los médicos han dejado de poner en sus autos la calcomanía con la cruz verde que los identificaba como tales? ¿Por qué es excepcional que un médico se detenga a auxiliar a las víctimas de un accidente? ¿Han perdido su espíritu de servicio? ¿O tienen miedo a los juicios de mala praxis? ¿Comenzarán los policías a no identificarse como tales por miedo a convertirse en un nuevo Chocobar?

Los laboratorios que producen las vacunas contra el Covid-19 son protegidos por la ley y no pueden ser enjuiciados por los perjuicios que ocasionasen, que los jueces garantistas no pueden ser juzgados por dejar libre a un violador o a un asesino que vuelve a violar o a asesinar, pero eso sí, a los médicos y a los policías que ponen en riesgo su salud y su vida intentando curarte y protegerte, a esos hay que pagarles sueldos miserables y hay que juzgarlos sin compasión.

Esta es la justicia que mantiene en secreto la identidad del cómplice de aquel delito, mientras expone a Chocobar y a su familia a la venganza de los delincuentes. La misma justicia que no declara inconstitucionales las medidas tomadas por el presidente y por algunos gobernadores claramente violatorias de nuestra constitución, la misma justicia que duerme los expedientes de las causas de corrupción, la misma justicia que nunca puso límites a las leyes inconstitucionales sancionadas durante décadas por el poder legislativo.

Defendamos a quienes nos defienden, defendamos a quienes nos curan, defendamos a quienes producen y a quienes son personas de bien. Decía Ayn Rand: “Piedad al culpable es traición al inocente”, por ello exijamos juicio y castigo efectivo a los corruptos y a los delincuentes, rejas para ellos y no para nuestros hogares. No más impunidad.