«Preocupación». Es la sensación dominante cuando se habla con los intendentes del conurbano. El encuentro que mantuvieron este domingo con Kicillof fue descarnado y produjo una decisión: endurecer la cuarentena.

«Estamos en la mitad del río y viene el tramo más peligroso, ahora hay que seguir hasta el otro lado», graficó uno de los intendentes que se reunieron con Kicillof en la municipalidad de Hurlingham. Por eso, se resolvió que por ahora no se tomará la invitación del presidente a abrir algún sector económico.

De hecho, el propio Kicillof abandonó sus reparos iniciales que desde una óptica del costo económico pedía flexibilizar la cuarentena y se sumó a la posición de extremar los controles para volver al inicio de la cuarentena dura. Es verdad que en los últimos días en muchos municipios se había relajado.

El pronóstico sanitario que comparten los intendentes del conurbano es sombrío. «Ahora estamos entrando en la curva», advierte uno de ellos, que vio con alarma como en los datos de este sábado casi se duplicó la cantidad de contagios. Y eso con la limitadísima capacidad de testeo que tiene la Argentina, que presenta uno de los índices de testeo más bajos de la región (425 por millón de personas).

Kicillof comentó que el Malbrán ya abrió 14 centros de testeo en la provincia, pero el problema es la falta de reactivos. Alberto Fernández anunció que se encargaron reactivos para hacer 350 mil pruebas, pero todavía no llegaron. Kicillof informó en la reunión que se envió un avión a China para traer reactivos y otros insumos médicos esenciales para enfrentar la pandemia.

«La falta de reactivos es un tema puro de plata, no hay faltantes en el mercado», explicó una fuente al tanto de lo conversado. La demora en recibir los resultados de las pruebas sobrecarga además el sistema sanitario, porque los pacientes ya recuperados deben esperar otros diez días para el alta hasta que llega el primer test y la contrapueba. Son casi 25 días ocupando una cama.

Se analizó la capacidad de municipios y provincias de atajar el impacto sanitario de una ola de contagios en el conurbano. Kicillof venía de visitar con el intendente local Juanchi Zabaleta y el ministro de obras Públicas, Gabriel Katopodis, la construcción de uno de los 9 hospitales modulares que se están construyendo en la provincia.

El temor de una reacción social por la penuria económica que genera la cuarentena hoy se desplazó a fines de mayo. La urgencia es enfrentar el pico de una pandemia, que en el corredor norte del conurbano ya tiene circulación comunitaria importante. El interior de la provincia es otro mundo: Hay 58 municipios sin un solo caso de Coronavirus.

¿Qué es endurecer la cuarentena?

Básicamente se habló de aumentar los controles en la vía pública, hacer respetar las distancias mínimas en cajeros automáticos, supermercados, comercios y mantener los controles en los accesos, en la mayoría de los casos con control de temperatura obligatorio.

«La frase de Alberto sobre salir a correr fue desafortunada, este fin de semana un montón de gente volvió a pasear por las calles internas de los countries», se lamentó otro de los intendentes que participó de la reunión. Por eso, los intendentes pidieron hoy apretar los dientes y volver a endurecer todos los controles.

El diagnóstico sobre el impacto económico de mediano plazo es desolador. Estiman que la pobreza superará el 50% y el desempleo los 15 puntos. Con una importante destrucción de empresas. «Pero eso es después, ahora la urgencia es contener el contagio», agregó otro de los intendentes presentes.

En ese marco, dejó un gusto amargo la información del resultado de la adjudicación del subsidio directo a monotributistas y trabajadores informales (IFE). «Se anotaron más de 11 millones y sólo se adjudicaron 4 millones», agregó otras de las fuentes consultadas.

Hubo si elogios para la reforma que emprendió Kicillof del Servicio Alimentario Escolar, que la ministra Raverta transformó en ayuda de bolsones de comida directa y le aumentó el presupuesto en 2.000 millones. Los municipios están desbordados con pedidos de comida, de mucha clase media incluída.

Como siempre, para el final quedó lo importante: la discusión por la falta de fondos. Kicillof envió a los municipios una planilla para que detallen los recursos que tienen y las necesidades. Insaurralde cortó la discusión con una propuesta pragmática: que las asitencias a los municipios se distribuyan según un porcentaje del presupuesto de cada distrito. El problema es que por ahora no aparecen los fondos.

*Fuente: La Política Online


Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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