El pasado miércoles, el presidente de Haití fue asesinado en su vivienda de Puerto Príncipe. Moïse estaba en su residencia con su familia cuando un grupo de hombres armados y experimentados irrumpió alrededor de la 01:00 local. Para ingresar al domicilio, los asaltantes llegaron a la residencia del presidente afirmando ser agentes de la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA). No obstante, los Estados Unidos condenaron ese acto y afirmaron que la DEA bajo ningún termino estuvo involucrada. De todas formas, aún no han emitido declaraciones sobre la inacción de la guardia de Moïse, que se encargaba de su protección; por ello dos encargados de su seguridad han sido citados a declarar. Por el momento se desconoce la causa del magnicidio.

Este viernes, el gobierno interino pidió la ayuda de Estados Unidos y Naciones Unidas a enviar tropas para proteger la infraestructura del país. El ministro de elecciones de Haití, Mathias Pierre, dijo que la decisión se basó en el temor de que los “mercenarios que huyen” pudieran atacar lugares importantes, como puertos, aeropuertos o gasolineras, para “destruir el país”.

Por otra parte, la solicitud de las tropas se debe al temor de que sucumba el caos en el país, ya que desde antes del asesinato del presidente se producían cientos de manifestaciones contra el gobierno, y un golpe institucional de esta magnitud empeora aún más la situación para el país. La carta enviada por la Oficina del Primer Ministro a la Oficina de la ONU en Haití muestra que el objetivo restaurar la seguridad y el orden público. De todos modos, para que se apruebe el envió de tropas al país, debe de ser aprobado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. La última operación de la ONU en Haití fue durante los años 2004-2017.

La solicitud de apoyo militar molesta a varios miembros de la Comunidad Internacional, debido a los recuerdos de lo sucedido en 1915. En dicho año, una multitud enojada sacó al presidente en cargo de Haití, Vilbrun Guillaume Sam de la embajada francesa y lo golpeó hasta matarlo. Al enterarse de estos sucesos, el presidente Woodrow Wilson envió a 330 infantes de marina a Puerto Príncipe, que desembarcaron el 28 de julio de 1915. Para así, llevar adelante una invasión militar y evitar la anarquía en dicho país. En Estados Unidos, se justifica la intervención, afirmando que el levantamiento popular contra el presidente, y la situación caótica, pudiera haber puesto en peligro los intereses comerciales estadounidenses en el país. Como consecuencia de esto, y ante la posibilidad de que el líder Rosalvo Bobo, de ideología antiestadounidense, se convirtiera en el próximo presidente de Haití, el gobierno de los Estados Unidos decidió actuar. La intervención se prolongó hasta 1934, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt puso fin a esta, tras una serie de protestas y huelgas.

Volviendo a la actualidad, el Senado es el único órgano del país que cuenta con cargos electos, pero desde enero de 2020 esta cámara legislativa no está facultada para tomar decisiones por falta de quorum. La Cámara de los Diputados y dos tercios del Senado deberían de haber sido renovados en 2019, pero las elecciones fueron aplazadas por la inestabilidad política que vivía entonces el país, lo que condujo a la clausura del legislativo.

Por si fuera poco, desde enero de 2020, el presidente asesinado gobernaba al país por medio de decretos, ante la inactividad del Congreso. Sumado a lo anterior, se han producido varias manifestaciones en el país debido a la fecha en la cual debería de haber dejado el cargo el presidente Jovenel Moïse. Si bien el gano las elecciones del país en 2016, delego su mandato durante un año, y asumió formalmente en 2017. Por ello, es que gran parte de la población exigía que su mandato termine en 2021, sin embargo, Moïse afirmaba que su mandato terminaría en 2022, porque él asumió formalmente en 2017.

Según la Constitución del país, es el jefe del Supremo quien debe tomar el mando del país en un caso como este. Sin embargo, existen enmiendas, no reconocidas unánimemente, que difieren de este mandato. Por una parte, una de ellas determina que es el primer ministro quien debería asumir el mando. Otra indica que si el cambio es en el último año de mandato de un presidente (el caso de Moïse), será el Parlamento el que debe elegir un presidente que culmine el periodo.

Este viernes el Senado haitiano nombró al actual jefe de la cámara alta, presidente interino de la república, Joseph Lambert, y niega la autoridad del primer ministro interino Claude Joseph, quien ha estado en el poder desde el asesinato de Jovenel Moise. Se presenta un problema, al observar que Claude Joseph no puede ejercer las funciones de primer ministro, ya que el pasado lunes el presidente Moise, antes de ser asesinado, nombró por decreto a Ariel Henry para ese cargo, pero este último no llegó a ser investido antes del lamentable suceso. En este momento, Joseph se puso al frente del Gobierno en Haiti.

¿En que podría desencadenar esta situación? Es evidente que Haití, desde su independencia ha sufrido graves golpes institucionales y se encuentra dentro de los países más pobres del continente americano. La grave crisis económica, política y social que azota a la nación caribeña, no hace más que agravarse con sucesos como este. Basándonos en el derecho internacional, el país tiene todo el derecho a pedir ayuda a los cascos azules. No obstante, en algunas ocasiones las fuerzas de seguridad de la ONU, han sido acusadas de llevar adelante violaciones y asesinatos indiscriminados en algunos países. Por ende, ante una situación como esta se debería se proceder con el mayor cuidado posible, para evitar la posible anarquía en el país. Ante el conflicto de mando entre el Senado y el Primer Ministro Joseph, se espera que se logre llegar a un acuerdo pacífico, caso contrario, se podría producir una guerra civil en el país.

-Especial para Data24.com.ar-


Lautaro Furundarena