El pasado jueves 20 de mayo, el Gobierno oficializó la suspensión de las exportaciones de carne “por el plazo de 30 días” a través de la Resolución 75/2021. La imposición estatal lleva la firma del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra.

De ese tiempo a esta parte pasaron 93 días. Durante las dos primeras semanas, las pérdidas llegaron a los 120 millones de dólares. Llegados los primeros 30, la incertidumbre reinó entre los productores, que registraron bajas de 200 millones de dólares, a razón de 50 millones por semana y durante mayo, el precio de la carne aumentó 4,4%.

Si bien el cierre formal es en mayo, desde abril, el Gobierno comenzó a pinchar con la idea. El día 15 de ese mes, “el Gobierno Nacional dispuso lanzar un conjunto de medidas, que se irán reforzando y complementando en los próximos días, manteniendo el compromiso de buscar una reducción de la inflación gradual y consistente, junto a una recuperación del poder adquisitivo”.

Desde abril, se perdieron 1.080 millones de dólares, lo cual representa un impresionante negativo de 8 millones por día. “Perdimos los productores, los trabajadores, los empresarios frigoríficos, los consignatarios, los proveedores de insumos y servicios, entre otros eslabones de la cadena. No se entiende por qué mantener cuotificada la exportación si nos empobrece a todos”, señaló el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino.

Estratégicamente, esta mañana, el Gobierno anunció que el cepo a la exportación de carne vacuna seguirá hasta el próximo 31 de octubre. Esta prórroga, firmada por Matías Kulfas y Luis Basterra, se basa en que “el impacto de las medidas que limitaron la venta al exterior de manera temporal ha comenzado a mostrar resultados positivos. en materia de precios”.

“Los precios se estabilizaron e incluso mostraron cierta retracción en distintos eslabones de la cadena y que en consecuencia puede observarse que las medidas tomadas han cumplido el objetivo de reducir la dinámica de precios”, agregaron los burócratas. Señalando además que “en el corto plazo la herramienta de limitar las ventas al exterior es indispensable para garantizar el acceso de los argentinos a la carne vacuna frente al fuerte aumento de los precios a los consumidores”.