El Doctor Pablo Barbirotto es un Juez Penal de Niños y Adolescentes de la ciudad de Paraná… Todos coinciden que es un «Juzgado Sui Generis», y al no ser multifuero, como en el interior de la provincia, es el que menos expedientes maneja en razón de su especificidad, por lo que tiene tiempo (de sobra) para él…

Actualmente, forma parte de un espacio de la justicia entrerriana que busca un cambio y principalmente, juegan políticamente en la Asociación de Magistrados de Entre Ríos.

La lista oficialista se ríe de él porque mientras va en motoneta a trabajar (para mantener su perfil bajo) pero luego pasea a «sus conquistas» en su Mercedes Benz blanco.

Comentan que Barbirotto logró en su momento, como animador de fiestas y su humor particular, encantar a varios de sus superiores a punto de rendir pleitesía desmesurada, cualidad indispensable para sobrevivir en la corporación judicial.

Nadie en el palacio de justicia duda de su formación. Pero quienes lo conocen sostienen que «ha sido muy inteligente» para codearse con el oficialismo de turno en cada gestión de gobierno que pasa.

Muchos comentan que todo lo aprendió de su mentor, el actual Fiscal de Estado Julio R. Signes, ya que sus primeras armas las forjó en su estudio. Porque si hay alguien que supo sobrevivir a las gestiones peronistas, fue el mismísimo radical Signes.

Posteriormente, algunos recuerdan cuando «La Barbi» (el apodo que sus amigos le pusieron a sus espaldas), se jactaba que el ex Ministro de Gobierno Mauro U. visitara su casa para comer asados y degustar los mejores vinos que él comprar exclusivamente para el agasajado.

Tiempo despues, hablaba maravillas de la gestión de la ex Ministra Bulrich, todo con singular y soberbia simpatía.

Hasta incluso disertó y defendió puntos centrales del proyecto de la ex Ministra, pero al volver a Paraná, salió a defender los aspectos secundarios para no perder ese aura de progresista.

Y en la última curva, cuando ya no era indispensable la ex Ministra, se metió con Bordet. Así: de repente. Su amigo de toda la vida, Juan Bahilo y quien de la mano de este conoció al gobernador Gustavo Bordet. Al entoces gobernador le manifestó su interés de ser Defensor General, porque cree que ya no tiene más hilo en el carretel y que es necesario oxigenar.

Pero también, en tribunales todos conocen de sus amoríos, excepto su mujer (Cintia), quien quizá prefiere mirar para otro lado porque se mantiene entretenida con el centro de estética que el Juez le instaló para que ocupara su tiempo en el segundo piso de un exclusivo departamento céntrico de la ciudad, en calle Feliciano de la capital entrerriana.

Quienes han podido visitar «el centro» comentan que cuenta con la ultima aparatología, de la cual «Pablito» es el principal usuario y por la que mantiene debilidad, según dichos de su propia pareja.

Esto no sorprende a quienes lo conocen, su metrosexualidad y su gusto por la vestimenta costosa son marca registrada en este joven magistrado de rápido ascenso en la familia judicial…

Mientras que entre sus allegados, habla con desprecio de la política y pregona que es la principal causa de empobrecimiento de esta sociedad; él mismo, a los políticos de turnos se desvive por congraciarlos. Detalle, tenés que ostentar poder.

No obstante, lo que llamó la atención de este medio, es que no pudieron encontrarse registros tributarios coincidentes con la actividad desarrollada por el centro de estética en el que Cintia y Pablo son socios. Justamente, por ello, es que lo tienen oculto.

De todas formas, no tiene de que preocuparse, ya que tiene al amigo de su padrino, German Grané, titula de ATER quien puede solucionarle todos los problemas tributarios, inclusive los de AFIM, situación que no goza la enorme mayoría de los ciudadanos entrerrianos.

En la Asociación de Magistrados lo acusan de haberse «metido por la ventana» la política, tanto en la actividad gremial como en su rol de Juez.

Por ello, no es casualidad, que ante el amparo presentado por cinco mujeres trans y un varón trans, por el cual ordenó su reincorporación a la Municipalidad de Paraná, el mismísimo Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, haya revocada aquella delirante sentencia.

El enojo fue generalizado en el segundo piso, ya que molestó que haya hecho política para quedar bien él, cuando él mismo, se refiere siempre en forma peyorativa a la política que en privado el mismo, lisonjea.

La acusación más grave entre algunos magistrados, es que su vanidad lo llevó a jugar a dos puntas, por lo que tiene la función de contener a aquellos criticos, para garantízar el statu quo…


Por Rafael

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