*Por: Agustín Ceruse

Ariel Máximo Cantero, alias «Viejo», no tardó mucho tiempo en volver al negocio tras salir de la cárcel de Piñero. Tras varias idas y vueltas, el primer jefe de «Los Monos» consiguió la libertad condicional el 23 de septiembre. Ya había cumplido cinco años preso de los seis que le correspondían. El tribunal condenó a sus hijos por varios crímenes, pero a él solo lo encontró responsable de ser «miembro de la asociación ilícita». Luego, en el juicio por la venta de drogas en Rosario, el principal negocio de la banda, ni siquiera estuvo en el banquillo de los acusados. Ahora, aunque estableció domicilio en el comedor comunitario que atiende su pareja, el «Viejo» Cantero consiguió parte de un búnker en la Ciudad de Buenos Aires.

Encripdata pudo saber de una fuente que conoce los negocios ilegales del microcentro porteño que una de las primeras cosas que hizo el primer jefe de «Los Monos» fue ir a la «cueva financiera» de la calle Florida 520 para reclamar por un negocio mal hecho.

El problema fue que el hombre que hizo mal las cosas ya no estaba. Era ni más ni menos que Diego Xavier Guastini, financista, narco e informante de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y la Policía Bonaerense, asesinado el 28 de octubre de 2019 en Quilmes.

Guastini, contó la fuente a Encripdata, estafó a un joven sin saber que era amigo de «Los Monos»: le ofreció un departamento en Puerto Madero y una Ferrari a cambio de algunos miles de dólares. Y cumplió. O eso pareció. En consecuencia, le pidió más plata con promesas de mejores cosas, pero no pasó mucho tiempo hasta que la víctima se enteró de que aquellos bienes en realidad estaban flojos de papeles.

El crimen de Guastini, lejos de resolverse a más de un año, y las idas y vueltas en la libertad condicional de Cantero hicieron imposible que el financista arreglara en vida el «error» que había cometido -uno de los tantos en su historial- con la persona que no debía.

Pero, tras salir de la cárcel de Piñero, el «Viejo» viajó a Buenos Aires para demostrarse a sí mismo y a los demás que era el mismo de siempre. Solo con verlo, el nuevo jefe de la «cueva», Daniel Fernando García Acuña, más conocido como «Fernando» o «Nano», aceptó entregarle a Cantero tres departamentos de la calle Florida 520 para que su amigo dejara atrás la bronca que había tenido con su anterior jefe, Guastini, por la estafa.

El «Viejo» morirá como nació: en el negocio. La primera vez que un juez escribió el apellido Cantero en un expediente fue el 27 de agosto de 1999 cuando la Policía Federal (PFA) lo detuvo con 76 kilos de marihuana en Itatí. El «Viejo» pasó a cuatro preso en Corrientes. Luego volvió a Rosario para convertise en el primer líder de «Los Monos». Solo cedió ese rol cuando sus hijos Claudio, alias «Pájaro», Ramón «Monchi» Machuca y Ariel, alias «Guille», le demostraron a sangre y fuego que podían hacerse cargo.

Pero con el «Pájaro» muerto y con «Monchi» y «Guille» condenados a pasar un largo rato en prisión, el «Viejo» regresó a las calles para volver a imponer el apellido: en Rosario y, ahora también, con un pie en ese búnker ubicado a solo ocho cuadras de la Casa Rosada.

*Fuente: Periódico Tribuna de Periodistas