Por: António Cardoso en colaboración con Antonio Fazio

Si tenemos una producción de manzanas, las frutas son sometidas a un control de calidad, aprobar este control permite que sean vendidas de forma directa a quienes deseen comprarlas.

Pero si la manzana no pasa el control de calidad para ser de primera y que usted pueda comprarla toda roja, brillosa y deliciosa en la verdulería, no significa que deba desecharse directamente, pues todavía puede ser de utilidad, tras otra revisión.

Las manzanas de segunda quedan bajo estudio y las que ya se estudiaron se aprueban para hacer jugo o puré de manzanas, o finalmente se desechan por estar podridas.

Entonces poniendo todo en un cuadro sinóptico tenemos:

Si queremos comparar cómo unos nuevos insecticidas ayudan a tener menos manzanas podridas al matar más plaga y tenemos dificultades en poder medir el impacto de estos entonces lo que nos queda es comparar las manzanas podridas como porción de las manzanas estudiadas y no como porción de las manzanas de segunda, sino estaríamos achicando creativamente la putrefacción y creeríamos que los insecticidas funcionan muy bien cuando en verdad no lo hacen.

Si cambiamos manzanas por personas y estas son sometidas a la prueba de coronavirus SARS-CoV2 vamos a tener un análisis similar.

Primero definamos los tipos de casos dentro de los cuales las personas van a caer que, retomando la idea anterior, se resumen en el siguiente cuadro:

Si hablamos de que la Mortalidad son los Casos de muertes respecto de los Casos confirmados, tendremos un número que es artificialmente más chico. La Tasa de mortalidad estará en función de la Tasa de casos cerrados y de la Tasa de muertes. La Tasa de muertes es lo que hay que prestar atención:

De vuelta, hablar de casos confirmados, activos, recuperados y de muertes sin considerar a estos dos últimos dentro del conjunto de los casos cerrados no se está analizando correctamente la evolución de la enfermedad.

Esta forma de definir los conjuntos de casos nos permitirá descomponer la Tasa de mortalidad en dos factores: en la Tasa de muertes y en la Tasa de casos cerrados.

Matemáticamente estamos multiplicando y dividiendo los Casos cerrados y agrupando términos.

La observación de la fórmula nos permite concluir de inmediato que la Tasa de casos cerrados funciona como un factor de escala de la Mortalidad y observarla antes de que los Casos activos lleguen a CERO, no nos permite concluir dónde se fijará la Tasa de mortalidad final del país.

El aumento de la tasa de muertes es siempre un signo de fallas y/o falta de control, sanitario o administrativo.

Sanitario: La contaminación de los grupos de riesgo continúa y el número de muertes aumentará pronto.

Administrativo: Cuando el país toma la decisión de no evaluar proactivamente a la población y/o hacerlo solo de manera reactiva cuando muestran síntomas, o cuando mueren haciendo una confirmación post mortem.

Básicamente, se puede decir que la falla o falta de control es siempre administrativa. No tomar el “pulso a la población” realizando una cantidad suficiente de testeos, es una decisión política, que termina solo determinando medidas administrativas reactivas para controlar o “maquillar” la real situación.

El mundo prestó atención el 21 de marzo a lo que sucedía en China, el día en que se confirma la primera muerte de COVID-19 en Italia. La Tasa de mortalidad en China fue del 4,02% y esto nos llevó a pensar que sería una estimación válida para la tasa de Mortalidad mundial. La observación de lo que estaba sucediendo en ese momento en China contribuyó mucho a esta suposición.

Ahora bien, si consideramos los números exhibidos por China hasta el momento, la Tasa de mortalidad sube al 5,59% de los Casos confirmados. El pico de casos activos fue el 17 de febrero.

Empíricamente se puede ver que cuando la Tasa de muertes se aplana se confirma una estimación confiable de la Tasa de mortalidad final del país. Dependiendo de un país a otro es posible verificar que normalmente el aplanamiento de la curva ocurra entre 40% y 70% de la Tasa de casos cerrados.

Además, es en este momento que los Casos cerrados pueden considerarse como una muestra significativa de validación de los Casos confirmados.

La Tasa de muertes es lo importante a ver, es la “verdadera” tasa de mortalidad en el país, ya que nos permite evaluar cómo se obtienen los Casos cerrados, a través de las personas muertas o de las personas recuperadas.

Cuando la letalidad de la enfermedad es plena en un país, la Tasa de muertes es igual al 100%, y la Tasa de mortalidad sigue la Tasa de casos cerrados con un retraso similar al número de días desde que se informaron como infectados y murieron.

La situación estadounidense muestra una elevada Tasa de muertes, además la Tasa de casos cerrados está todavía muy lejos de lo que puede considerarse a empezar a aplanarse. Hablar de la Tasa de mortalidad de este país todavía es muy pronto por más que se ubique establemente en torno al 6%. Todavía no se alcanzo el pico de Casos activos.

La observación de la Tasa de casos cerrados nos permitirá determinar con certeza y de inmediato la evolución de la enfermedad en un país. Por su construcción lógica no puede disminuir (al igual que los datos que le dan origen: Casos de muertes, Casos recuperados y Casos confirmados).

Lo anterior permite percibir si el suministro de información y si la gestión y/o evolución de la enfermedad es lógica. Dejando de lado algún dato mal cargado o desfasaje de estos, la Tasa de casos cerrados debe ser creciente hasta el final de la crisis.