*Por: Rafael Garduño

En tiempos de confinamiento hay noticias insólitas «como para tirar manteca al techo». Las políticas de (innecesaria) mano dura se intensifican por parte de los gobiernos… a raíz de lo sucedido en reiteradas ocasiones a lo largo y ancho del país pareciera ser que la prioridad del Estado no es otra más que la represión.

Este hecho concreto de violencia policial ocurrió en Trenel, un pequeño pueblo ubicado al norte de la provincia de La Pampa, a unos 30 kilómetros de General Pico. Los jóvenes, que se encontraban de fiesta, recibieron insultos, pésimo trato por parte de las Fuerzas de Seguridad y disparos de balas de goma.

Concretamente, lo que suele denominarse por los agentes del Poder como «fiesta clandestina», se organizó en los caminos vecinales del pueblo. Alrededor de las 5:00 de la mañana diferentes eslabones de las Fuerzas de Seguridad concurrieron en cuatro patrulleros desbaratando la reunión.

«Por ahora hay 43 personas notificadas y 15 vehículos secuestrados, pero se sigue trabajando en el hecho… estimamos que hubo cerca de 200 personas», expresaron fuentes policiales consultadas por El Diario.

Como es de costumbre, ningún medio consultó a la otra parte, a los chicos: «eso es mentira, no llegábamos a ser 100 personas, me animaría a decirte que éramos… 70, 80, más que eso no», comentaron a Data24.

«Fue un abuso de autoridad terrible, me quedé en shock por todo. Cayeron los patrulleros, muchos escaparon por los campos, a otros los agarraron, los empezaron a asustar, les pegaron, tiraron balas de goma, los insultaban» dijo otro joven consultado por este portal. Además, chicos remarcan la falta de seriedad en el operativo: «De todos los autos que incautaron, directamente a uno se subieron y lo manejaron… el dueño se había fugado, y los tipos se manejaron. Eso no se puede hacer».

A los jóvenes partícipes les llamó especialmente la atención el semejante operativo desarrollado por las fuerzas represivas del Estado. «En un pequeño pueblo del interior no es usual, nunca habíamos visto algo así acá. Eran muchísimas patrullas, había policías de otras zonas, estaban re preparados… como si fuésemos delincuentes».

«Se pasaron mal. A mi primo le pegaron culatazos (con las escopetas). Cuando le preguntaron al edad y les dijo que tenía 17 años le dijeron ‘Ah, ¿sos tiernito?’ y le pegaron», dijo otra fuente consultada por este medio. Y contó otro acontecimiento: «A una chica también le preguntaron su edad (17) y los policías le decían ‘Ah, pero vos ya estás grandecita, ya te salen pelos en la concha, ya cogiste… ya te aguantas la grande’, además la esposaron para subirla al patrullero».

«Estábamos en la joda, tipo 5:00 caen cuatro patrulleros. Empezamos a correr. En un momento yo me topo con una camioneta de frente y no me queda otra que frenar» contó otra fuente a Data24, y agregó: «Se bajan directamente apuntándonos como si fuéramos narcos, y a mi me bajan de la camioneta del cuello… se bajan todos los chicos que venían conmigo y nos ponen contra la camioneta como para revisarnos. A mi me pegaron un manotazo en la cabeza y otro en las costillas (…) después de eso agarraron y nos pusieron las remeras en la cabeza para que no veamos nada y fue cuando empezó a pasar lo de los tiros».

LA POSTURA DEL PODER

Los testimonios, que narran el atropello de las Fuerzas de Seguridad son algunos de los recaudados por este portal, las fuentes, como puede apreciarse, son los chicos que estaban en la fiesta «clandestina». Hasta el momento, NINGÚN panfleto mediático de la provincia de La Pampa se contactó con ellos para preguntarles por lo sucedido. Los medios, fuertemente afiliados al Poder y a su discurso (pero sobre todo a su dinero), los condenaron, los tacharon de delincuentes, los responsabilizaron por el rebrote de casos e incluso dudaron de sus testimonios.

La postura de las autoridades de la provincia hacia los jóvenes es totalmente combativa. «Desde el vamos» los diferentes funcionaros públicos plantean multas y persecución. ¿Será cuestión de negocio? Este portal ya mencionó la declaración del fiscal general, Armando Agüero, (fuente oficial, por si no te diste cuenta) sobre lo recaudado por la provincia en concepto de «multas por violar la cuarentena»: casi $3 millones… prácticamente se inauguró la «caja pandemia».

Armando Agüero, fiscal general

Según las declaraciones brindadas por Ever Pereyra, el comisario de Trenel, Armando Agüero es (y fue) la autoridad encargada del operativo. Durante la tarde de ayer se realizó una manifestación por el abuso policial, también se espera la elaboración de un protocolo a pedido de los jóvenes que piden un lugar seguro y al aire libre para poder concurrir legalmente.

«Esta situación motivo que tanto los jóvenes de la Localidad de Trenel y sus padres convocáramos una marcha y una reunión con el comité de crisis de la Localidad de Trenel, para buscar una solución razonable, organizada y con sentido común a estas fiestas, de aquí para adelante, ya que los apremios ilegales de los efectivos Policiales (salvo los de la Localidad de Trenel, quienes actuaron correctamente en el lugar), será investigado, merituado y juzgado por las autoridades competentes», expresaron desde el comunicado. Lo señalado en negrita y resaltado en amarillo podría significar una «grieta interna» dentro del cuerpo de policía, ya que los oficiales de Trenel actuaron sin violencia, las Fuerzas provenientes de otras zonas sí la aplicaron, pero quién dio la cara fue (solamente) Pereyra. Hoy, en diálogo con infopico, Agüero señaló que mañana va a recibir el informe completo de la policía sobre la «fiesta clandestina», de esta forma, la causa quedará en sus manos.

En el transcurso de hoy, los diferentes agentes del poder, usando sus puentes mediáticos siguieron «atacando» a los jóvenes. Tal es el caso de la directora de Epidemiología, Ana Bertone, al declarar desde el sentimentalismo que «por un lado vemos equipos de salud trabajando todo el día y por otro, gente de fiesta», presuntamente olvidándose que la gente está encerrada hace meses.

Ana Bertone, directora de Epidemiología

Más insólitas aún fueron las declaraciones del jefe de la Policía de La Pampa, Héctor Lara, quién directamente criminalizó al mejor estilo Georg Orwell las juntadas: «Hablamos de reuniones pero hoy en día esas reuniones son un delito». Al ser consultado por la violencia ocurrida en Trenel, el flamante funcionario «esquivó» audazmente la pregunta: «el personal policial actúa y en este caso debió ser con refuerzos», y agregó que «en algunos casos los participantes de la reunión encararon al policial con las motos y no pararon», cosa que de ninguna forma sucedió, por lo menos, en Trenel. Luego, Lara aclaró lo obvio: «los jóvenes y sus familias están en todo su derecho de realizar la denuncia si creen que hubo algún tipo de abuso por parte del personal policial y que la justicia deberá investigar y determina si fue así o no».

Héctor Lara, jefe de la Policía

Lo sucedido en Trenel pasa, lamentablemente, a formar parte de su historia. Funcionarios, autoridades, medios e incluso pequeños sectores del pueblo esbozaron una falsa altura moral repulsiva y criminalizaron el actuar de los chicos, como si de delincuentes se tratase.

Mientras, las medidas provinciales firmadas por el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, prometen aun más restricciones sociales… esperemos que su prioridad no siga siendo el uso de balas de goma.