El 11 de mayo de 2009, Deborah Kahan se acercó al Sanatorio Anchorena para llevar a la guardia pediátrica a Rocco, que entonces tenía un mes y 28 días, para que le realizarán un control por un brote dérmico. Nada grave. Hasta que una enfermera tomó al recién nacido para extraerle sangre y, sin querer, golpeó su cabeza contra uno de los bordes de un negatoscopio. Esto le produjo a Rocco, un niño sano fuera trasladado a terapia intensiva “con pronóstico reservado”; le practicaron tomografías computadas dónde se observó que sufrió una contusión cerebral (hematoma producto de un trauma, exactamente del golpe que la enfermera le dio en su cabeza). Eso le dejó secuelas severas e irreversibles y permanentes por mala praxis médica. En la tomografía realizada para evaluar el golpe se informa “traumatismo cráneo encefálico con contusión cerebral del lóbulo temporal izquierdo y edema a nivel frontal palpebral derecho”.

Hace casi dos años el juez Luis Sáez condenó a la enfermera que lo golpeó y dictó sentencia contra el sanatorio perteneciente al sindicato Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), la medida quedó en suspenso luego de que los abogados de UPCN apelarán la resolución, afirmando (SIN PRUEBAS) que el padecimiento de Rocco no obedece a la mala praxis, sino a un problema genético.

Motivo por el cual el año pasado, la familia de Rocco presentó de manera espontánea un estudio genético que demostró que el planteo de la obra social era errado. Y esto fue avalado recientemente por el Cuerpo Médico Forense, que dictaminó que la discapacidad de Rocco no es más que la consecuencia directa de aquel golpe que recibió el 11 de mayo de 2009 en la guardia pediátrica del Sanatorio Anchorena.

El fallo fue apelado y la Sala M de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, integrada por Gabriela Iturbide y María Isabel Benavente, dio lugar al requerimiento y dejó en “stand by” la sentencia hasta tanto resuelva el recurso presentado por la obra social. La madre detalló que apelaron a un recurso que se denomina “medida de mejor proveer” que les dio la posibilidad de ofrecer una nueva prueba.

Para ellos es una cuestión económica pero para Rocco es una reparación necesaria y absoluta. La historia de Rocco Grime conmueve por las graves consecuencias de un pequeño accidente para la vida de un niño pero también por la actitud de la parte más poderosa del conflicto, que niega cualquier admisión de culpa y colaboración con la víctima y pone particular empeño en entorpecer el proceso.

-Especial para Data24.com.ar-