Cristina es un animal político voraz. Se pasó el primer año de gobierno balconeando y esperando que le solucionaran el tema con la Justicia. Eso aún no sucedió.

El segundo tiempo, con la elección de mitad de término, la encuentra activa en lo interno y si bien poco habla con el presidente, le hace llegar por varios wines su malestar.

Kulfas hace rato está en la mira. La líder del Frente de Todos lo responsabiliza de la falta de controles al sector empresario y por ende la suba de los precios. La puso a marcarlo de cerca a la Secretaria de Comercio Interior, Paula Español. Los tiempos del Ministro de Producción se acortan.

Distinto es el rol de Martín Guzmán. Sería pésima la señal externa de cambiar de timonel cuando siguen abiertas las negociaciones de renegociación de la deuda externa contraída por Macri. Sin embargo, su figura está esmerilada. Cristina, que lo bancaba, se comenzó a fastidiar por la falta de resultados. «Lo califica de un moderado sin resultados a la vista. Ella quiere arreglo ya con el FMI o romper», acotan fuentes cercanas.

A horas de su nuevo encuentro con la Directora del Fondo, Giorgeva Kristalia, la cuasi certeza es que imposible un acuerdo antes de cumplido el cronograma electoral.

Cristina, a no equivocarse, agita aguas internas para producir una reacción antes que sea demasiado tarde y el oficialismo caiga en una derrota que podría comenzar a descomponer el espacio de la unidad.

«Hasta las elecciones de octubre llegamos unidos, después…», agrega el mismo referente que es nexo entre ambos. A los bandos se les adjudica un duro intercambio en las últimas semanas.

Por un lado, Sergio Berni continuará en su cargo provincial pese a la osada movida de desautorizar a autoridades nacionales en el operativo de búsqueda de la niña «M». El martes hizo otra muestra de espalda ancha, al ingresar al acto que erigió de titular del PJ a Alberto, de la mano de Kicillof. Esa mano en realidad es la de Cristina.

La propuesta, tras el escándalo, fue un canje: sale Berni pero se va Federic. Alberto pasó a otro tema. Tras eso, llamó a el dirigente que lleva y trae: «decile que mi presidencia va ser con ellos o sin ello , pero va a ser». Una frase de resiliencia. Veremos si se queda solo en un discurso…

*Fuente: Expediente Político