Las polémicas en torno a las políticas del gasto de los fondos nacionales parecieran no tener fin. A pesar de la grave crisis que atraviesa la economía nacional, los miles de comercios cerrados por la cuarentena y los cientos de miles de puestos de trabajo perdidos en los últimos años, el gobierno continúa con un raid de gastos que lo mantienen en el centro de la tormenta.

A pesar de que el presidente Alberto Fernández llevó a cabo en las últimas semanas una de sus giras más extensas, en la que impulsó una reunión con Kristalina Georgieva, la actual directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), en busca de un acuerdo que le permita alcanzar un cierre de año sin sobresaltos con respecto a los cuantiosos compromisos de deuda que enfrenta su gestión, los gastos superfluos parecieran no detenerse.

Alejado de la austeridad, Fernández lanzó semanas atrás una remodelación de la cocina de la Casa Rosada, que incluyó cafeteras, cocinas, heladeras y hasta nuevas barras desayunadoras de mármol para sus funcionarios. Aquella compulsa, publicada en REALPOLITIK, le generó devastadoras críticas.

Sin embargo, lejos de bajar el ritmo de los gastos diarios, el gobierno nacional se despachó en las últimas horas con una nueva compulsa, que lleva el número de procedimiento 23-0003-LPR21, que propone la compra de una gran cantidad de autopartes para repuestos de los vehículos de la imponente cochera presidencial.

Interruptores, filtros de aceite, correas, pastillas de freno y amortiguadores nuevos, son sólo algunos de los objetos elegidos para los vehículos marca Mercedes Benz que utiliza habitualmente Alberto Fernández. Se aprobaron seis ofertas de las empresas Gabriel Hernán Liserre, Juan Carlos Parchuc, Bonafe SA, Mundo del Filtro SA, Serinte SRL y AutoSuchin SRL, que oscilaron entre los 214 mil y los 3 millones de pesos. Polémicos gastos, de un gobierno cuya gestión económica pareciera deambular sin rumbo fijo.

*Fuente: REALPOLITIK