Los actos fascistas en la provincia ya son moneda corriente. En este sentido, tras la marcha realizada el pasado 25 de mayo, el Gobierno comandado por Sergio Ziliotto ordenó secuestrar los autos de los manifestantes.

En el operativo intervino la Brigada de Investigaciones. Hasta ahora solo trascendieron dos violaciones a la propiedad privada: primero a una comerciante y después a un médico. Podes ver en las fotos, publicadas arriba y abajo de este párrafo, el accionar de la Guardia Pretoriana del Poder.

El auto de la comerciante, Mirta Garbarino, fue secuestrado por las fuerzas represivas del Estado el día 26 de mayo. «El objetivo de la marcha es que nos dejen laburar. Para el fútbol no hay pandemia y sí par a los comerciantes (…) Yo les recuerdo que no se tienen que olvidar que el gobierno está para ayudar al pueblo y no para reprimir al pueblo. Si nos quejamos es porque no nos cierran los números. Los sueldos los pagaré hasta el día 20, si ellos nos cierran, yo no pago», declaró al pasquín oficialista El Diario.

Mientras tanto, el médico Roberto de Martini, también en declaraciones que brindó a citado panfleto, señaló que: «No hay necesidad de que busquen la camioneta… estamos en un ejercicio democrático».

Ambos operativos están a cardo del juez de control, CARLOS MATÍAS CHAPALCAZ y del fiscal General de la Primera Circunscripción, MÁXIMO ORLANDO PAULUCCI.

Carlos Chapalcaz (izquierda) y Máximo Paulucci (derecha)

La medida fue aplaudida, lógicamente, por todos los panfletos digitales que aplauden sin disimular todo accionar del Gobierno. Esta sumisión mediática es realmente vergonzosa en la mayoría de los casos, por ejemplo, Dos Bases tituló: Caen solitos: Secuestraron otro auto que estuvo en la marcha anticuarentena; la dueña lo entregó y «reconoció el error». Esa es la línea editorial que manejan los periódicos pampeanos, ebrios de pauta oficial.