La semana pasada el Gobierno anunció el embarazo de Fabiola a través de un comunicado de la Unidad Médica Presidencial: “Se informa que la primera dama se encuentra cursando la décima semana de su embarazo (único). Su estado de salud es bueno y bajo estricto control médico”.

Según lo informado por distintos medios locales, el “niñe” que esperan Alberto y Fabiola no fue concebido de manera natural sino que se hizo a través de un tratamiento de fertilización en una clínica de Zona Norte y, según fuentes de la Casa Rosada, se recurrió al tratamiento, no por problemas de salud, sino por cuestiones etarias. Considerando que el Presidente tiene 62 años y su novia 40, existían numerosos riesgos en la concepción natural.

Llamativamente, la pareja presidencial recurrió a este procedimiento cuando se empezaba a gestar la crisis por el OlivosGate y la imagen del Presidente se desplomaba. Así como también la confirmación del embarazo se dio apenas días después de la terrible derrota en las PASO y la crisis política que esta acarreó.

Comunicado con el que se confirmó el embarazo de Fabiola.

Haciendo cuentas, el tratamiento se habría dado en los primeros días de julio, cuando el OlivosGate empezaba a hacer estragos y el Gobierno ya no podía ocultar más los problemas internos.

Asimismo, recurrieron a este método cuando la Argentina presentaba 22 mil casos de coronavirus diarios y la mayoría de los hospitales suspendían turnos y atenciones médicas para evitar más contagios. Por esto, en Casa Rosada ya se esperan una nueva crisis política.

Por esto, mientras gente moría en pasillos a la espera de atención médica y pacientes oncológicos veían sus tratamientos interrumpidos por la cancelación de turnos; el Presidente y su novia tenían acceso a tratamientos de fertilidad recibiendo un trato especial por pertenecer a la casta política, meramente por un posible intento de salvar su carrera política.