*Por: Candelaria de la Sota

La convocatoria fue temprano y los invitados fueron llegando de a poco, pero finalmente hubo más de 300 participantes en la charla virtual organizada por la Fundación Libertad en la que cuatro ex ministros de Economía —uno de ellos además, ex presidente del Banco Central—, se dedicaron a analizar el futuro de la economía tras la pandemia y la cuarentena.

Hubo un diagnóstico preocupante en el que todos coincidieron: cuando se relaje la cuarentena, los precios subirán rápido y de manera empinada. Advirtieron que, como ocurrió en 1975 durante el Rodrigazo, podríamos estar a las puertas de una «mega inflación», un salto de los precios relativos que llevó a una inflación de 3 dígitos y con un número inicial que no era igual a 1.

«El problema inflacionario será grave y pronto», sentenció Domingo Cavallo pocos minutos antes de irse del encuentro, disculpándose porque tenía otra reunión virtual. El ex ministro de Economía pareció despabilarse sobre el final de la charla —a la que llegó unos minutos tarde, confesando haberse dormido—, y pronosticó que la suba de la inflación está muy cerca.

«No creo que vayan a poder estirar eso (que la inflación se dispare) hasta las elecciones del año que viene», argumentó Cavallo haciendo alusión a lo que su colega Roque Fernández había mencionado como una de las variables más importantes a tener en cuenta cuando se pronostica la economía que vendrá: que el 2021 es un año electoral y, por ende, será difícil para el Gobierno tomar decisiones económicas que puedan resultar antipáticas, como un ajuste del gasto.

¿Puede esto terminar en una hiperinflación?, se preguntó a sí mismo el creador de la convertibilidad. Y enseguida se respondió: «Hay argumentos para creer que eso podría pasar, pero el descontrol hiperinflacionario y la fuga del dinero se produce cuando hay una situación de vacío político. Y si habrá o no vacío político de acá a 2021 no lo puedo predecir, pero me preocupa la falta de cohesión y coherencia y el abuso de los enfrentamiento internos que está teniendo este Gobierno».

Finalmente, para dejar en claro su posición respecto de lo que ocurrirá con los precios cuando la cuarentena comience relajarse sobre el final de la pandemia del Covid-10, Cavallo aseguró: «Creo que lo más probable ese que veamos un aumento de muchos precios atrasados, algo parecido a lo que ocurrió durante el Rodrigazo».

Se refería a la crisis que estalló en el país la noche del 4 de junio de 1975, cuando el entonces ministro de Economia del gobierno de María Estela Martínez de Perón, Celestino Rodrigo, anunció una serie de medidas que buscaban achicar el déficit: devaluó el «peso ley» un 61% en relación al dólar comercial y 100% respecto del financiero (igual que ahora había varios tipos de dólares), aumentó un 100% todos los servicios públicos y el transporte, subió 180% el precio de los combustibles, el 75% en las tarifas eléctricas y un 80% los salarios. La inflación ese año terminó en el 187%, y e todo el gobierno de Isabel Perón tuvo un promedio del 270%.

También Ricardo López Murphy usó la figura del Rodrigazo para pronosticar lo que podría venir. «Si no se normaliza la situación, vamos a una mega devaluación, que no es una híper pero es una inflación de niveles similares a los que hubo después del Rodrigazo, entre 1975 y 1988, que es una inflación de tres dígitos y el primero no es un un 1», dijo el ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa.

Una de las principales preocupaciones de López Murphy —además de la falta de un plan económico y de la pérdida de institucionalidad— es el nivel de emisión de este Gobierno. «Han emitido todo lo que han podido y estamos en los topes históricos del gasto público», consideró. Y advirtió que «a la salida de la pandemia o hay un programa de estabilización del gasto o vamos a un proceso de aceleración inflacionaria. La mega inflación es un riesgo y esa situación está justo frente a nosotros».

El nivel de emisión y los esfuerzos del Banco Central por esterilizar los pesos que pone en el mercado, sin duda desvelan a Roque Fernández, quien ve en ambos un verdadero peligro de que la inflación se dispare. No en vano fue, además de ministro de Economía de Carlos Menem, presidente del Banco Central.

«La inflación está subestimada, porque si bien todos los países del mundo tuvieron que emitir porque aumentó la demanda de dinero, nosotros no entramos en esta pandemia con una economía estable y tenemos el peligro de que la inflación se dispare», aseguró. Y sentenció: «No se soluciona el problema esterilizando con Leliqs. Argentina no puede emitir deuda, y el Banco Central es el menos indicado para emitir deuda en este momento. Es muy peligroso», sostuvo.

Por su parte, José Luis Machinea sostuvo que «el problema está en si creemos que este gobierno será capaz de tomar medidas que tiendan a absorber el exceso de liquidez en el mercado». Y consideró que las internas que tiene el propio Gobierno podrían impedir esto. «No son lo mismo el presidente y la vicepresidenta. Y esas diferencias hacen que las políticas no sean creíbles. Por eso no puede estabilizar la situación ahora y es posible que terminemos como en el Rodrigazo», señaló.

Fue notorio como durante toda la conferencia los ex ministros de Economía de distintos gobiernos —aunque muchos podrían señalarlos de pensamientos similares, tienen sus diferencias de fondo—, coincidieron en señalar a la inflación como el principal fantasma de lo que vendrá, sumada a la escasa recuperación que tendrá la actividad económica.

«Será el rebote del gato muerto, nos recuperaremos tal vez un 5% el primer año, y luego 3% durante unos dos años más, pero apenas si alcanzará para volver a los niveles de 2019», dijo José Luis Machinea. Y añadió: «Rebota, pero el gato está muerto», refiriéndose a la actividad económica.

A su turno, Roque Fernández coincidió con él. «La decisión del gobierno de Alberto Fernández de aplicar este aislamiento social generalizado, ha hecho mucho más lenta la posibilidad de que la economía argentina se recupere», sostuvo.

Sin embargo, Fernández vaticinó que cuando termine la cuarentena y el capital pueda reconectarse con el trabajo «el sector privado se va a recuperar, a pesar de que las políticas que se implementarán serán muy malas». Se refería a los mayores controles de precios y de cambios que él considera que este gobierno aplicará en los próximos meses.

Todos, los cuatro ex ministros de Economía de distintos gobiernos pasados, coincidieron en criticar la falta de un plan económico y de un presupuesto, la ausencia de proyectos de reforma laboral que permita incentivar la producción y el empleo, y la decisión de aumentar impuestos.

Pero, sin duda, lo más llamativo fue la mirada que tuvieron sobre lo que ocurrirá con los precios y el recuerdo de aquella crisis de 1975 que derivó en años muy difíciles para la Argentina. El clima de la conferencia podría resumirse en una frase que dejó Domingo Cavallo al retirarse de la conferencia: «Vienen épocas muy, muy tormentosas».

*Fuente: iProfesional


Por Rafael Garduño

Jefe de Redacción

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