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El italiano que abrió un bar y se rehusa a incorporar el fernet en su carta

  • El italiano que abrió un bar y se rehusa a incorporar el fernet en su carta
Fecha: 13/07/2017   /     /  

Gianpaolo Romani es contador pero a sus 26 años decidió estudiar gastronomía. Se recibió de cocinero y su nueva profesión, junto a un corazón aventurero, lo llevaron a viajar por el mundo en busca de nuevas experiencias

Cuando Gianpaolo Romani llegó a Londres no pensaba que iba a compartir la cocina de un hotel con un grupo de argentinos que luego lo convencería de instalarse en nuestro país.

Según detalla el diario La Nación, en 2011, este italiano de 38 años nacido en Milán, cruzó el Océano Atlántico para llegar a Buenos Aires, donde hoy tiene su propio bar-restaurante: Luce.

"Siempre tuve el proyecto de abrir un restaurante", cuenta sentado en una de las mesas del fondo del local ubicado en Caballito que abrió en octubre pasado junto a su socio pastelero.

Romani es contador pero a sus 26 años decidió estudiar gastronomía. Se recibió de cocinero y su nueva profesión, junto a un corazón aventurero, lo llevaron a viajar por el mundo en busca de nuevas experiencias.


"Al llegar no tenía conocimiento del país y me quedé en casa de mi [actual] socio. En 2013 me fui a trabajar en un crucero durante un año y volví a Buenos Aires. Me gusta mucho el estilo de acá, la gente es acogedora. No sé si me quedo para toda la vida, pero hoy éste es mi lugar", comenta entusiasmado.

"Trabajé en varios lugares, el crucero me ayudó a juntar el dinero para alquilar el local. Era un proyecto de cinco años. Abrimos Luce en 2016 y va mejorando. En esto tengo puesta «mucha carne a la parrilla», aquí me radiqué", dice, y ostenta su vocabulario argento.

Romani destaca que en la Argentina lo recibieron con "los brazos abiertos y un montón de oportunidades". "Es un país donde la gente te ayuda. Es una de las cosas por las que elijo estar acá: la forma de bancarte, el apoyo moral. En Italia sucede que amistades de 30 años primero están y luego desaparecen", subraya.


Aunque el vínculo con los inmigrantes italianos existe, Romani destaca que aquí no se come como en Italia, aunque hay raíces comunes. "La cocina argentina se adaptó y no tiene identidad nacional. Las milanesas a la napolitana no existen allá, las pastas son distintas, acá las harinas deben tener más hierro y hacen más pesadas las pastas. No se come mal, pero hay poca variedad", cuestiona.

El cocinero cree que el argentino es "cerrado para comer, cuesta que salga de sus convenciones y prejuicios" y confiesa que en su local busca dar un toque diferente a sus platos, pero finalmente coloca en la carta lo que piden. Excepto una cosa.


Este chef marca los límites de su cocina y deja afuera de la carta a la bebida más consumida en el país. "¿Querés fernet con cola? OK, lo compro, pero no lo pongo en la carta. En Italia no se toma, cuando estuve en Londres me dijeron «En Argentina se toma fernet con cola» y no sé de dónde salió eso, es muy cordobés".

Romani dedica elogios a la carne argentina y afirma: "El asado es una locura, cuando estoy fuera de la Argentina, a la semana me vuelvo loco por un asado", contó y, entre otros productos, halagó a las aceitunas y los alfajores del interior.


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