La crisis económica causada por la cuarentena impuesta por el gobierno de Alberto Fernández golpeó con fuerza a todos los estratos de la economía formal argentina. Con inusual virulencia desató una tormenta aún mayor en los trabajadores informales, ya desprovistos de todo tipo de expectativas, que fueron despojados de todos sus ingresos y, además, quedaron afuera de las medidas de auxilio estatales.

El contexto elevó la pobreza a niveles sólo comparables en la historia contemporánea argentina con los evidenciados en la crisis de 2001 – 2002. En este escenario, el pedido del gobierno hacia sus ministros y organismos públicos fue el de la austeridad.

Desde el comienzo mismo de su gestión, las decisiones de compra del titular de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA), Cristian Girard, fueron en un sentido completamente opuesto. Café, té, agua mineral, aperitivos de todo tipo, limpieza de oficinas vacías y otras medidas que poco se ajustaban a los criterios de austeridad y necesidad que pidió no sólo el presidente sino también su amigo personal y mano derecha, el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

Siguiendo la misma línea, Girard aprobó el proceso de compra 380-41-LPR20, que propone un oneroso gasto en vestimenta nueva para sus agentes. La idea que rodea a la compulsa es la de renovar la ropa para poder incluir algo de publicidad oficial de cara a las elecciones 2021.

En este sentido, Girard sacará algo menos de 700 agentes a la calle a fiscalizar y aumentar la recaudación, mientras estrenan 1.344 chombas nuevas, 1.344 camperas impermeables con interior forrado, 672 gorros y 672 morrales. En total, ARBA gastará 6.461.851 pesos.

La vestimenta será de color celeste, que caracteriza a la gestión de Kicillof, y tendrá la publicidad del gobierno de la provincia de Buenos Aires bordada tanto en la espalda como a la altura del pecho.

*Fuente: REALPOLITIK