*Por: Luis Gasulla

El fin de semana pasado, Cristina Fernández de Kirchner visitó El Membrillar, una pastelería inaugurada hace algunos años atrás por una militante kirchnerista que se desempeñó en Alta Calafate, uno de los hoteles propiedad de la vicepresidenta de la Nación. La foto «espontánea» fue publicada en redes sociales por la propietaria del local llamada Analía Hokano.

El periodismo militante y la servicial «Corea del Centro» reflejaron la noticia calificando a los encuentros como una muestra del amor incondicional que tienen en El Calafate por Cristina Kirchner. Pero otra es la realidad. Atravesando una de las recesiones más grandes de la historia, el paraje tiene una ocupación hotelera del 20%, con sólo tres vuelos diarios de frecuencia de Aerolíneas Argentinas y los precios dolarizados. Las camas de Covid están ocupadas al 100% y la situación social es crítica. «Nadie la extrañaba acá a Cristina» explicó la vecina María Laura Centurión en diálogo con Baby en el Medio por Radio Continental. Otro de los funcionarios nacionales que están de recorrida por El Calafate es el Ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandié. Pero no suele caminar las calles del sitio turístico. Nadie lo vio.

Al día siguiente, la vicepresidenta de la Nación que, aún no habló del Covid, la cuarentena ni la pandemia, visitó la juguetería Sorpresa. A diferencia del emprendimiento de Membrillar, la juguetería estaría vinculada a la plata de la corrupción K. Sus dueños se apellidan Jara y, según las fuentes consultadas habrían sido «palo blanco» del fallecido secretario arrepentido de la ex Presidenta. Uno de los dueños esta casado con la hija de un tipo de Quilmes allegado a Aníbal Fernández

Ambos propietarios son ultra K. Tanto Membrillar de Analia Hokano como Jara. La dueña de la pastelería da clases en el CES vinculada con la doctrina ideológica kirchnerista. El CES es el terciario que está a cargo de los salesianos. El sacerdote Lito, reza con los fanáticos del actual gobierno.

A su vez, Mauro Jara fue secretario privado de Néstor Mendez. Es hijo de un ex gerente del Banco de Santa Cruz. Lo asocian con Diego Derdey, otro comerciante que no se lo vio más por el pueblo tras el asesinato de Fabián Gutiérrez.

Los locales lindantes son propiedad de Roberto Guatti, familiar de los Guatti dueños del Hotel Los Álamos que, además, tienen la concesión de un afamado restaurante frente al Glaciar Perito Moreno. Compartió negocios con el contratista más importante que tuvo el kirchnerismo: Lázaro Báez.

Conclusión: Los comerciantes «espontáneos» de Cristina Kirchner son más conocidos por ella que lo que el periodismo relató. Hasta ahora.

*Fuente: Periodismo y Punto