Las regulaciones del Central

Los plazos fijos con tasa de interés controlada por el Banco Central se convirtieron en un problema para los bancos porque erosiona su rentabilidad. Para no afectar a los clientes individuales, los bancos privados están buscando la forma de limitar los montos de los grandes plazos fijos.

Los topes no fueron definidos hasta ahora, pero el fondeo al 30,02% nominal anual no es atractivo para los bancos que vienen observando un incremento de estos depósitos de parte de organismos del sector público también como una forma de estirar el rendimiento de los depósitos. Por eso, también se evalúa limitarlo para las entidades públicas.

Pesce resolvió a fines de mayo subir la tasa de los plazos fijos del 26,6% anual al 30,02% a partir del 1 de junio mediante la Comunicación «A» 7027. Esta nueva tasa implica una rentabilidad del 2,5%, lo que le ganó a la inflación de los últimos meses, lo que incrementó el interés de los depositantes. Y aunque seguramente no sea suficiente para resultar positiva en el segundo semestre, aumenta el número de depósitos.

Para los bancos esto es un dolor de cabeza porque en el escenario de alta emisión actual, está por encima de lo que estarían dispuestos a tomar en el mercado. De hecho, entre ellos la tasa se ubica debajo del 29,7%.

Y además no les supone una ventaja en términos operativos. A las empresas solo pueden prestarles a tasas subsidiadas porque en este contexto no están tomando otros créditos y el riesgo crediticio es muy alto, por lo que la intermediación financiera en este segmento dejó de ser un modelo de negocios viable en el corto plazo. Entonces los depósitos, menos los correspondientes encajes, se traducen en Leliqs que paga el Banco Central al 38% sin un margen que sea del interés de los grandes bancos.


Por Rafael

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